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Vol. 5 N° Esp.2, Edición Especial 2026 (393-420)
Salud y Ciencias de la Vida
ISSN: 2960-8317
393
Artículo de revisión
Aplicación de biología molecular para identificar microbiota
asociada a vaginosis bacteriana en mujeres adultas: evisión
sistemática
Application of molecular biology for the identification of microbiota associated
with bacterial vaginosis in adult women: Systematic review
Lorena Nataly Silva Yanza*
Universidad Nacional de Chimborazo
Riobamba - Ecuador
lsilva@chimborazo.cruzroja.org.ec
https://orcid.org/0009-0001-4717-250X
Carlos Iván Peñafiel-Méndez
Universidad Nacional de Chimborazo
Riobamba - Ecuador
cpenafiel@unach.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-4152-7154
*Correspondencia:
lsilva@chimborazo.cruzroja.org.ec
Cómo citar este artículo:
Silva, L., & Peñafiel-Méndez, C. (2026).
Aplicación de biología molecular para
identificar microbiota asociada a vaginosis
bacteriana en mujeres adultas: revisión
sistemática. Esprint Investigación, 5(Esp.2), 393-
420. https://doi.org/10.61347/ei.v5iEsp.2.412
Recibido: 17 de septiembre de 2026
Aceptado: 23 de octubre de 2026
Publicado: 5 de noviembre de 2026
Resumen: La vaginosis bacteriana constituye una alteración polimicrobiana de la
microbiota vaginal, caracterizada por la disminución de lactobacilos y el incremento de
bacterias anaerobias, cuya identificación puede fortalecerse mediante técnicas
moleculares. El objetivo fue analizar la aplicación de técnicas de biología molecular para
caracterizar los microorganismos y perfiles de microbiota vaginal asociados con la
vaginosis bacteriana en mujeres adultas. Se realizó una revisión sistemática con enfoque
cualitativo, diseño documental y alcance descriptivo, siguiendo las recomendaciones de
PRISMA 2020. Se efectuó una búsqueda en Scopus y PubMed de artículos publicados en
español e inglés entre 2021 y 2025, que emplearon PCR, qPCR, secuenciación del gen 16S
ARNr, metagenómica u otros procedimientos moleculares. De 132 registros
identificados, se incluyeron 24 estudios tras el cribado, la evaluación de elegibilidad y la
valoración del riesgo de sesgo; 13 presentaron riesgo bajo y 11 moderado. Los resultados
evidenciaron una disminución de Lactobacillus y mayor presencia de Gardnerella vaginalis,
Fannyhessea vaginae, Prevotella, Megasphaera, Sneathia y Mobiluncus, con asociaciones
variables con la puntuación de Nugent, el pH vaginal, la inflamación genital y la
respuesta terapéutica. Las técnicas moleculares permitieron una mayor resolución
taxonómica, identificación de microorganismos difíciles de cultivar y cuantificación
específica de bacterias. Sin embargo, la heterogeneidad metodológica limitó la
comparación de los hallazgos. Se concluyó que estas herramientas complementaron los
métodos convencionales y ampliaron la caracterización microbiológica, aunque su
utilidad diagnóstica requiere mayor estandarización y validación clínica.
Palabras clave: Biología molecular, microbiota vaginal, secuenciación del gen 16S ARNr,
técnicas moleculares, vaginosis bacteriana.
Abstract: Bacterial vaginosis is a polymicrobial alteration of the vaginal microbiota characterized
by a reduction in lactobacilli and an increase in anaerobic bacteria, whose identification can be
enhanced through molecular techniques. This study aimed to analyze the application of molecular
biology techniques to characterize microorganisms and vaginal microbiota profiles associated with
bacterial vaginosis in adult women. A systematic review was conducted using a qualitative
approach, documentary design, and descriptive scope, following PRISMA 2020 reporting
guidelines. Scopus and PubMed were searched for articles published in English and Spanish
between 2021 and 2025 that employed PCR, qPCR, 16S rRNA gene sequencing, metagenomics,
or other molecular methods. Of the 132 records identified, 24 studies were included following
screening, eligibility assessment, and risk-of-bias evaluation; 13 presented a low risk of bias and
11 a moderate risk. The findings revealed a reduction in Lactobacillus and an increased presence
of Gardnerella vaginalis, Fannyhessea vaginae, Prevotella, Megasphaera, Sneathia, and
Mobiluncus, with variable associations with Nugent scores, vaginal pH, genital inflammation,
and treatment response. Molecular techniques enabled higher taxonomic resolution, identification
of difficult-to-culture microorganisms, and specific bacterial quantification. However,
methodological heterogeneity limited comparisons across studies. It was concluded that these
techniques complemented conventional methods and improved microbiological characterization,
although their diagnostic utility requires further standardization and clinical validation.
Keywords: Bacterial vaginosis, molecular biology, molecular techniques, 16S rRNA gene
sequencing, vaginal microbiota.
Copyright: Derechos de autor 2026 Lorena
Nataly Silva Yanza, Carlos Iván Peñafiel-
Méndez.
Esta obra está bajo una licencia internacional
Creative Commons Atribución-
NoComercial 4.0.
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1. Introducción
La aplicación de técnicas de biología molecular para caracterizar la microbiota asociada con la vaginosis
bacteriana en mujeres adultas constituye una herramienta relevante para identificar las comunidades
microbianas vaginales y reconocer alteraciones relacionadas con la disbiosis. Su utilización permite
comprender el papel protector de los lactobacilos e identificar microorganismos asociados con esta condición,
entre ellos Gardnerella, Atopobium, Prevotella y Mobiluncus (Zavala & Murillo, 2023; Pacha-Herrera et al., 2022).
La biología molecular es una disciplina científica dedicada al estudio de los procesos biológicos a
escala molecular, particularmente de la estructura, organización y función de las macromoléculas
involucradas en la información genética. Integra conocimientos de genética y bioquímica que permiten
comprender los mecanismos de expresión génica y las interacciones celulares. Su desarrollo ha
fortalecido las aplicaciones científicas relacionadas con la investigación, el diagnóstico y la
biotecnología (Hidalgo, 2012; Basulto et al., 2024; Federico & Navarro, 2022).
La microbiota vaginal comprende una comunidad de microorganismos integrada principalmente
por bacterias, además de hongos, virus y arqueas que interactúan con el hospedador. Su composición
varía según factores hormonales, edad, condiciones fisiológicas y características individuales. En
condiciones de equilibrio predominan especies del género Lactobacillus, cuya producción de ácido
láctico contribuye a mantener la homeostasis vaginal y limitar la proliferación de microorganismos
oportunistas (Lehtoranta et al., 2022; Condori-Catachura et al., 2025; Qin et al., 2025).
Las alteraciones en este equilibrio pueden ocasionar una disminución de lactobacilos y un
incremento de bacterias anaerobias, generando cambios en la composición y diversidad de la
microbiota vaginal. Entre los microorganismos relacionados con estos procesos destacan Gardnerella,
Atopobium y Prevotella, cuya presencia y abundancia pueden variar según las condiciones clínicas. Estas
modificaciones favorecen estados de disbiosis asociados con distintas infecciones y alteraciones del
ecosistema vaginal (Dong et al., 2024; Cheng et al., 2021; Liao et al., 2025).
La vaginosis bacteriana constituye una alteración polimicrobiana caracterizada por la reducción de
determinadas especies de Lactobacillus y el incremento de microorganismos anaerobios, como Gardnerella vaginalis,
Prevotella y Mobiluncus. Esta condición puede modificar el pH vaginal y favorecer cambios en las comunidades
bacterianas. Aunque frecuentemente es asintomática, representa una de las principales causas de flujo vaginal
anormal en mujeres en edad reproductiva (Salas et al., 2022; Morelli & Gamboa, 2022; Occhipinti et al., 2025).
En este contexto, las técnicas de biología molecular permiten caracterizar la composición de las
comunidades microbianas y reconocer microorganismos relacionados con la vaginosis bacteriana. Entre
las herramientas utilizadas destacan la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), la PCR cuantitativa
en tiempo real (qPCR) y la secuenciación genética, que facilitan la identificación de bacterias difíciles de
cultivar. Su aplicación complementa los métodos convencionales y amplía el conocimiento de los perfiles
asociados con la disbiosis vaginal (Durski et al., 2022; Komiya et al., 2022; Savicheva, 2024).
Abou Chacra et al. (2022) realizaron una revisión narrativa sobre la vaginosis bacteriana y su
relación con la composición de la microbiota vaginal. Los autores describieron esta condición como
una alteración caracterizada por la disminución de lactobacilos y el incremento de bacterias anaerobias,
entre ellas Gardnerella vaginalis y Atopobium vaginae, además de otros microorganismos asociados.
Asimismo, destacaron el potencial de las herramientas moleculares para complementar el diagnóstico
convencional y mejorar la caracterización microbiana.
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Savicheva (2024) desarrolló una revisión sobre las pruebas moleculares utilizadas en el diagnóstico
de la vaginosis bacteriana, destacando la PCR cuantitativa en tiempo real, la secuenciación de nueva
generación y la hibridación fluorescente in situ. Estas técnicas permiten identificar microorganismos
asociados con la disbiosis y analizar la composición de las comunidades bacterianas vaginales. Su
aplicación puede aportar información complementaria a los procedimientos clínicos y microscópicos
tradicionales, especialmente en muestras con perfiles microbianos complejos.
Por su parte, Savicheva et al. (2023) evaluaron la composición de la microbiota vaginal en 331 mujeres
con síntomas vaginales mediante herramientas de análisis molecular. Los resultados evidenciaron
diferencias en los perfiles bacterianos asociados con la vaginosis bacteriana, particularmente una
disminución de lactobacilos y una mayor representación de microorganismos relacionados con la
disbiosis. Los autores señalaron que la caracterización molecular permite obtener información adicional
sobre la composición microbiana y complementar los criterios diagnósticos convencionales.
Joseph et al. (2021) analizaron el equilibrio de la microbiota vaginal y las estrategias destinadas a
prevenir y tratar la vaginosis bacteriana. Su revisión destacó la importancia de comprender las
interacciones entre lactobacilos y microorganismos anaerobios para explicar las alteraciones del
ecosistema vaginal. Asimismo, los estudios de Ferreira et al. (2022) y Pacha-Herrera et al. (2022)
aportaron evidencia sobre las características microbianas relacionadas con la disbiosis y la
participación de distintas especies bacterianas en el ambiente vaginal.
La caracterización molecular de la microbiota asociada con la vaginosis bacteriana posee relevancia
clínica por su potencial para mejorar la identificación de microorganismos y comprender las alteraciones
relacionadas con esta condición. Aunque el diagnóstico convencional utiliza criterios clínicos y
microscópicos, las pruebas moleculares permiten ampliar el análisis de la diversidad y abundancia
bacteriana. Sin embargo, su interpretación requiere considerar las diferencias metodológicas y los
criterios diagnósticos empleados (Savicheva et al., 2023; Durski et al., 2022; Liao et al., 2025).
Pese a estos avances, la literatura presenta heterogeneidad en las técnicas moleculares utilizadas,
los microorganismos identificados y los criterios empleados para interpretar los perfiles de disbiosis
vaginal. Estas diferencias dificultan establecer patrones comparables y determinar la contribución de
cada método a la caracterización microbiológica y su posible utilidad diagnóstica. En consecuencia,
resulta necesario integrar sistemáticamente la evidencia reciente para identificar coincidencias,
diferencias y limitaciones de las herramientas moleculares aplicadas al estudio de la vaginosis
bacteriana (Savicheva, 2024; Savicheva et al., 2023; Dong et al., 2024).
Por ello, la presente revisión sistemática tiene como objetivo analizar la aplicación de técnicas de biología
molecular para caracterizar los microorganismos y perfiles de microbiota vaginal asociados con la
vaginosis bacteriana en mujeres adultas, mediante la revisión de artículos científicos publicados en los
últimos cinco años. Para alcanzar este propósito, se formularon tres preguntas de investigación orientadas
a identificar los microorganismos y las técnicas empleadas, examinar su relación con las características
clínicas y evaluar las ventajas de los métodos moleculares frente a los procedimientos tradicionales.
A partir del objetivo planteado, se formularon las siguientes preguntas de investigación: (1) ¿Qué
microorganismos conforman la microbiota vaginal asociada con la vaginosis bacteriana en mujeres adultas y
qué técnicas de biología molecular se emplean para su caracterización? (2) ¿Qué relación existe entre los perfiles
de microbiota vaginal determinados mediante técnicas moleculares y las características clínicas asociadas con
la vaginosis bacteriana en mujeres adultas? (3) ¿Qué ventajas presentan las técnicas de biología molecular frente
a los métodos tradicionales para la caracterización de la microbiota asociada con la vaginosis bacteriana?
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2. Metodología
La investigación se desarrolló mediante una revisión sistemática de la literatura, con enfoque
cualitativo, diseño documental y alcance descriptivo. La síntesis de los hallazgos se realizó de manera
narrativa y comparativa, siguiendo las recomendaciones de presentación de la declaración PRISMA
2020. El proceso comprendió las fases de identificación, cribado, evaluación de elegibilidad e inclusión
de estudios sobre técnicas moleculares aplicadas a la caracterización de la microbiota vaginal asociada
con la vaginosis bacteriana en mujeres adultas (Page et al., 2021).
Criterios de inclusión y exclusión
Se incluyeron artículos científicos originales publicados en español e inglés entre 2021 y 2025, cuyos
participantes fueron mujeres adultas mayores de 18 años. Las investigaciones debían abordar la
aplicación de técnicas de biología molecular para caracterizar la microbiota vaginal asociada con la
vaginosis bacteriana. Se consideraron estudios que utilizaron PCR, PCR cuantitativa (qPCR),
secuenciación del gen 16S ARNr, secuenciación de nueva generación (NGS), metagenómica u otros
procedimientos basados en el análisis de ADN.
También se admitieron investigaciones que proporcionaron información sobre microorganismos
asociados con la vaginosis bacteriana, perfiles de microbiota vaginal o modificaciones en la composición
de las comunidades microbianas. Asimismo, se consideraron estudios que compararon técnicas
moleculares con métodos diagnósticos convencionales, siempre que sus resultados permitieran
responder al menos una de las preguntas de investigación. La selección se orientó hacia publicaciones
que aportaron datos primarios pertinentes para la caracterización microbiológica de esta condición.
Se excluyeron informes de casos individuales, revisiones narrativas, revisiones sistemáticas,
metaanálisis, editoriales, cartas al editor, resúmenes de congresos, capítulos de libro y libros completos.
También se descartaron investigaciones centradas exclusivamente en otras infecciones ginecológicas
cuando los resultados correspondientes a la vaginosis bacteriana no pudieron analizarse de forma
independiente. Asimismo, se excluyeron estudios que utilizaron únicamente métodos convencionales
sin incorporar procedimientos de caracterización molecular de la microbiota vaginal.
Se descartaron investigaciones enfocadas exclusivamente en tratamientos farmacológicos,
probióticos u otras intervenciones terapéuticas cuando no proporcionaron información pertinente
sobre la composición de la microbiota vaginal. También se excluyeron registros duplicados, artículos
sin acceso al texto completo y publicaciones cuya información metodológica o resultados fueron
insuficientes para identificar las técnicas moleculares empleadas. Estos criterios permitieron delimitar
la selección de estudios de acuerdo con el objetivo y las preguntas de investigación.
Para estructurar las preguntas de investigación y orientar la estrategia de búsqueda bibliográfica, se
utilizó el modelo PICOS, que permitió definir la población, la intervención o exposición, los
comparadores, los resultados y los diseños de estudio considerados. Su aplicación facilitó la delimitación
de los criterios de elegibilidad y la identificación de investigaciones relacionadas con la caracterización
molecular de la microbiota vaginal. Los componentes utilizados se presentan en la tabla 1.
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Tabla 1
Criterios considerados para cada componente PICOS
Componente
Criterios considerados
P (Población)
Mujeres mayores de 18 años con diagnóstico confirmado o sospecha clínica de vaginosis
bacteriana, así como mujeres con alteraciones de la microbiota vaginal compatibles con
estados de disbiosis.
I
(Intervención/exposición)
Aplicación de técnicas de biología molecular para caracterizar la microbiota vaginal,
incluyendo reacción en cadena de la polimerasa (PCR), PCR cuantitativa (qPCR),
secuenciación del gen 16S ARNr, secuenciación de nueva generación (NGS), metagenómica y
otros procedimientos basados en el análisis de ADN.
C (Comparador)
Métodos convencionales empleados en el diagnóstico o caracterización de la vaginosis
bacteriana, como criterios de Amsel, puntuación de Nugent, cultivo microbiológico y
microscopía, cuando fueron comparados con técnicas moleculares. También se consideraron
comparaciones entre mujeres con microbiota vaginal conservada y aquellas con disbiosis
asociada con vaginosis bacteriana. La presencia de un comparador no constituyó un requisito
obligatorio para todos los estudios.
O (Resultados)
Identificación de microorganismos y perfiles de microbiota vaginal asociados con la vaginosis
bacteriana, incluyendo modificaciones en la composición microbiana, disminución de
especies del género Lactobacillus e incremento de microorganismos relacionados con la
disbiosis, como Gardnerella vaginalis, Fannyhessea vaginae, Prevotella spp. y Mobiluncus spp.
También se consideraron los resultados sobre utilidad diagnóstica, precisión y ventajas de las
técnicas moleculares frente a métodos convencionales.
S (Diseño de estudio)
Investigaciones originales de diseño observacional o experimental que proporcionaron datos
primarios sobre caracterización molecular de la microbiota vaginal asociada con vaginosis
bacteriana. Se consideraron estudios transversales, de casos y controles, cohortes, estudios
comparativos y otras investigaciones primarias pertinentes.
Nota. PICOS: población, intervención o exposición, comparador, resultados y diseño del estudio; PCR: reacción en cadena de la polimerasa;
qPCR: reacción en cadena de la polimerasa cuantitativa; NGS: secuenciación de nueva generación; ARNr: ácido ribonucleico ribosómico;
spp.: varias especies de un mismo género.
Estrategia de búsqueda
Se efectuó una búsqueda bibliográfica en las bases de datos Scopus y PubMed, seleccionadas por su
cobertura de publicaciones científicas en microbiología, salud reproductiva y diagnóstico molecular.
La estrategia se estructuró mediante tres conceptos principales: microbiota vaginal, vaginosis
bacteriana y técnicas de biología molecular. Se incorporaron términos relacionados con PCR, qPCR,
secuenciación del gen 16S ARNr, secuenciación de nueva generación y metagenómica.
Los términos de búsqueda se combinaron mediante los operadores booleanos AND y OR, considerando
las particularidades de cada base de datos. Se utilizaron expresiones en inglés correspondientes a los
conceptos principales y se adaptó la sintaxis a los campos de búsqueda disponibles. El proceso permitió
identificar inicialmente 132 registros, de los cuales 125 procedieron de Scopus y 7 de PubMed. Las
ecuaciones empleadas y los registros recuperados se presentan en la tabla 2.
El proceso de selección se desarrolló mediante la revisión de títulos, resúmenes y palabras clave, con
el propósito de identificar publicaciones potencialmente relacionadas con los criterios de elegibilidad.
Posteriormente, se examinó el texto completo de los artículos seleccionados para comprobar su
pertinencia respecto al objetivo del estudio. La selección se organizó de acuerdo con las fases
establecidas en PRISMA 2020, considerando los criterios previamente definidos (Page et al., 2021).
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Tabla 2
Bases de datos y estrategias de búsqueda bibliográfica
Base de
datos
Cadena de búsqueda
Registros
identificados
Scopus
(TITLE-ABS-KEY("vaginal microbiota" OR "vaginal microbial community") AND TITLE-
ABS-KEY("bacterial vaginosis") AND TITLE-ABS-KEY("molecular biology" OR PCR OR
"polymerase chain reaction" OR qPCR OR "16S rRNA sequencing" OR "16S ribosomal RNA"
OR "next generation sequencing" OR NGS OR metagenomic* OR "DNA sequencing")) AND
(LIMIT-TO(LANGUAGE,"English") OR LIMIT-TO(LANGUAGE,"Spanish")) AND LIMIT-
TO(DOCTYPE,"ar") AND PUBYEAR > 2020 AND PUBYEAR < 2026
125
PubMed
(("vaginal microbiota" OR "vaginal microbial community") AND ("bacterial vaginosis")
AND ("molecular biology" OR PCR OR "polymerase chain reaction" OR qPCR OR "16S
rRNA sequencing" OR "16S ribosomal RNA" OR "next generation sequencing" OR NGS OR
metagenomic* OR "DNA sequencing"))
7
Total
132
Nota. Las cadenas se reprodujeron conforme a la información metodológica disponible. AND y OR corresponden a operadores booleanos
utilizados para combinar términos de búsqueda. Los registros identificados representan los resultados iniciales, antes de eliminar duplicados
y aplicar los criterios de elegibilidad.
Evaluación de la calidad de los estudios
La calidad metodológica y el riesgo de sesgo de los estudios seleccionados se evaluaron mediante
instrumentos específicos, considerando el diseño y las características de cada investigación. Para
determinados estudios transversales se utilizó la herramienta AXIS, mientras que otros estudios
observacionales analíticos fueron examinados mediante las listas de verificación del Joanna Briggs
Institute (JBI). Los estudios de cohortes y casos y controles se valoraron mediante la escala Newcastle-
Ottawa (NOS), según su correspondencia metodológica.
Los estudios cuasiexperimentales se evaluaron mediante las herramientas de valoración crítica del
JBI correspondientes a su diseño, mientras que los estudios observacionales no aleatorizados de
intervención se examinaron mediante ROBINS-I, cuando resultó aplicable. Para los ensayos clínicos
aleatorizados se utilizó Cochrane Risk of Bias 2 (RoB 2). Los estudios de precisión diagnóstica se
evaluaron mediante QUADAS-2, considerando los dominios de selección de participantes, prueba
índice, estándar de referencia y flujo y tiempos.
Los estudios que desarrollaron o validaron modelos de predicción se examinaron mediante
PROBAST, considerando los dominios correspondientes a participantes, predictores, resultados y
análisis. La valoración se realizó de acuerdo con los criterios establecidos por cada instrumento,
respetando sus categorías específicas de evaluación. Los resultados de estas evaluaciones se utilizaron
para determinar las limitaciones metodológicas de los estudios y valorar la confianza en los hallazgos
incluidos en la síntesis.
Métodos de síntesis y organización de la información
Para sistematizar la evidencia, se elaboró una matriz de extracción que incluyó autor, año de
publicación, diseño metodológico, tamaño de muestra, técnica molecular utilizada y microorganismos
identificados. También se registraron los perfiles de microbiota vaginal, las características clínicas
asociadas, los métodos diagnósticos convencionales empleados como comparadores y los principales
resultados. Esta organización permitió reunir de manera estructurada la información pertinente de los
estudios seleccionados.
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Los hallazgos se organizaron según las tres preguntas de investigación, considerando los
microorganismos y perfiles microbianos identificados, su relación con las características clínicas y las
ventajas descritas de las técnicas moleculares frente a los métodos tradicionales. Se realizó una síntesis
narrativa y comparativa para identificar coincidencias, diferencias y limitaciones entre las
investigaciones. La interpretación consideró la heterogeneidad de los diseños, procedimientos
moleculares y criterios diagnósticos utilizados.
3. Resultados
Selección de estudios
La selección de estudios se desarrolló conforme a las recomendaciones de la declaración PRISMA 2020.
Durante la fase de identificación se recuperaron 132 registros procedentes de Scopus (n = 125) y
PubMed (n = 7). Posteriormente, se identificaron y eliminaron 9 registros duplicados, por lo que se
obtuvieron 123 registros únicos para la fase de cribado. Este procedimiento permitió organizar la
evidencia recuperada de acuerdo con los criterios de elegibilidad establecidos.
Durante el cribado se examinaron los títulos, resúmenes y palabras clave de los 123 registros
identificados, considerando su pertinencia respecto al objetivo de la investigación. Como resultado, se
excluyeron 86 registros que no cumplieron los criterios establecidos y se seleccionaron 37 documentos
para intentar recuperar su texto completo. De estos, 9 no pudieron recuperarse, por lo que 28 artículos
fueron sometidos a la evaluación de elegibilidad.
En la evaluación del texto completo se identificaron 4 estudios con alto riesgo de sesgo, los cuales
fueron excluidos conforme al criterio metodológico establecido. En consecuencia, la revisión
sistemática quedó conformada por 24 estudios que cumplieron los criterios de selección. La figura 1
presenta el proceso de identificación, eliminación de duplicados, cribado, recuperación de
documentos, evaluación de elegibilidad e inclusión definitiva de las investigaciones, de acuerdo con
el diagrama PRISMA 2020.
Riesgo de sesgo
La evaluación del riesgo de sesgo se realizó en los 28 estudios sometidos a elegibilidad mediante herramientas
específicas según sus diseños metodológicos. Los resultados mostraron que 13 investigaciones presentaron
bajo riesgo de sesgo, 11 riesgo moderado y 4 alto riesgo. En los estudios prospectivos predominó el bajo
riesgo, identificado en 7 investigaciones, mientras que 1 presentó riesgo moderado. Por su parte, entre los
estudios transversales, 3 fueron clasificados con bajo riesgo y 5 con riesgo moderado.
En los ensayos clínicos se identificaron 2 estudios con riesgo moderado y 1 con alto riesgo, mientras
que los estudios cuasiexperimentales registraron 1 con bajo riesgo y 1 con riesgo moderado. Entre las
investigaciones observacionales longitudinales con evaluación pre-post intervención, 1 presentó riesgo
moderado y 1 alto riesgo. Asimismo, los estudios de precisión diagnóstica mostraron resultados
diferenciados, con 1 investigación clasificada con bajo riesgo y otra con alto riesgo.
El estudio de prueba diagnóstica y modelo predictivo presentó alto riesgo de sesgo, mientras que
la investigación observacional de casos y controles múltiples fue clasificada con riesgo moderado. Por
su parte, el estudio observacional restante presentó bajo riesgo. Conforme a los criterios de selección,
se excluyeron los 4 estudios con alto riesgo de sesgo, por lo que la síntesis final incluyó 24
investigaciones, distribuidas en 13 con bajo riesgo y 11 con riesgo moderado.
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400
La figura 2 presenta la distribución del riesgo de sesgo según el diseño metodológico de los estudios
evaluados. La representación permite identificar las diferencias entre los tipos de investigación y las
categorías de riesgo asignadas. En conjunto, los resultados evidenciaron que los estudios finalmente
incluidos se concentraron en las categorías de riesgo bajo y moderado, aunque la presencia de
limitaciones metodológicas debió considerarse durante la interpretación de los hallazgos.
Figura 1
Diagrama de flujo PRISMA 2020
Caracterización de la microbiota vaginal, técnicas moleculares, asociaciones clínicas y ventajas
diagnósticas en la vaginosis bacteriana
Los 24 estudios incluidos presentaron diferentes enfoques para caracterizar la microbiota vaginal
asociada con la vaginosis bacteriana, mediante técnicas de biología molecular. Las investigaciones
emplearon principalmente PCR, qPCR, secuenciación del gen 16S ARNr y ensayos multiplex, que
permitieron identificar microorganismos y describir variaciones en los perfiles microbianos. Estas
herramientas aportaron información sobre la composición de las comunidades bacterianas vaginales
y las alteraciones relacionadas con estados de disbiosis.
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401
Figura 2
Riesgo de sesgo de los estudios evaluados
Los estudios también examinaron, según sus respectivos objetivos, las relaciones entre los perfiles
microbianos identificados y las características clínicas asociadas con la vaginosis bacteriana. Algunas
investigaciones incorporaron comparaciones entre procedimientos moleculares y métodos
diagnósticos convencionales, mientras que otras se concentraron en la identificación y caracterización
de microorganismos. Esta diversidad permitió abordar distintos componentes del objetivo de la
revisión, aunque limitó la comparación directa de los resultados entre investigaciones.
La tabla 3 presenta las características de los estudios incluidos, considerando autor y año, diseño
metodológico, tamaño de muestra y técnicas de biología molecular empleadas. Asimismo, reúne los
microorganismos y perfiles microbianos identificados, las asociaciones clínicas reportadas y las
ventajas descritas de los procedimientos moleculares frente a los métodos tradicionales. Esta
organización permitió relacionar los hallazgos con las tres preguntas de investigación y reconocer las
diferencias metodológicas entre los estudios.
7
1
0
3
0
0
1
1
1
0
2
1
5
1
0
1
0
0
1
1
1
0
0
1
0
0
0 1 2 3 4 5 6 7 8
Prospectivo
Estudio de Precisión Diagnóstica
Ensayo Clínico
Observacional longitudinal pre-post intervención
Transversal
Observacional de Casos y Controles Múltiples
Prueba diagnóstica y modelo predictivo
Cuasi-experimental
Observacional
Alto riesgo Riesgo moderado Bajo riesgo
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402
Tabla 3
Caracterización molecular del microbiota vaginal asociada con la vaginosis bacteriana en mujeres adultas
Autor,
Diseño / muestra
Técnica
molecular
Microorganismos
identificados
Perfil de
microbiota
vaginal
Características
clínicas asociadas
Método tradicional /
comparador
Ventajas de la técnica
molecular
Principales
hallazgos
Liao et al.
(2025)
Estudio de
caracterización;
60 mujeres de 23–
44 años,
distribuidas en
controles sanos,
microbiota
intermedia y VB.
Secuenciación de
amplicones del
gen 16S rRNA.
Lactobacillus crispatus,
L. iners, Gardnerella,
Prevotella, Fannyhessea
y otros anaerobios.
Mujeres sanas:
predominio de
Lactobacillus;
estado
intermedio:
reducción de
lactobacilos con
predominio de L.
iners y aumento
de anaerobios;
VB: predominio
de Gardnerella,
Prevotella y
Fannyhessea.
Los perfiles
microbianos variaron
según las categorías
de Nugent: normal,
intermedia y VB.
Puntuación de
Nugent y pruebas
tradicionales de
microecología
vaginal.
Detecta bacterias
difíciles o imposibles
de cultivar y
caracteriza con mayor
amplitud la
diversidad y
estructura de
comunidades
microbianas
complejas.
La VB mostró
mayor diversidad
y una transición
desde una
microbiota
dominada por
lactobacilos hacia
una comunidad
rica en anaerobios
asociados con
disbiosis.
Sirichoat
et al.
(2025)
Longitudinal; N =
40 mujeres: 20 con
VB y 20 controles;
pacientes con VB
evaluadas antes,
después del
tratamiento y al
mes.
NGS del gen 16S
rRNA mediante
Ion Torrent PGM
Gardnerella, Prevotella,
Fannyhessea,
Megasphaera y
Lactobacillus spp.; en
controles predominó L.
iners.
Antes del
tratamiento
predominó una
comunidad
diversa rica en
anaerobios; tras
metronidazol
aumentó
Lactobacillus. El
fracaso
terapéutico
conservó un
perfil dominado
por Gardnerella.
A un mes, 16 mujeres
fueron clasificadas
como curadas y 4
como fracaso
terapéutico según
Nugent; la VB
también se relacionó
con flujo vaginal
anormal y otros
factores
clínicos/conductuales
.
Puntuación de
Nugent y criterios de
Amsel.
Permitió identificar
101 especies y seguir
longitudinalmente las
modificaciones
comunitarias,
incluidas bacterias
difíciles de cultivar.
En
pretratamiento
predominaron
Gardnerella
(28.5%),
Prevotella
(18.4%) y
Fannyhessea
(12.7%); tras
tratamiento
Lactobacillus
alcanzó 81.9%, y
en las curadas
95.9%. Los
fracasos
conservaron
Gardnerella
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403
(45.7%),
Fannyhessea
(16.6%) y
Prevotella
(16.0%).
Cho et al.
(2025)
Ensayo clínico
multicéntrico
aleatorizado; N =
288; FAS = 252 y
análisis PP = 211.
PCR
semicuantitativa
para 12
patógenos
Gardnerella vaginalis,
Mycoplasma hominis,
M. genitalium,
Ureaplasma
urealyticum, U. parvum,
Chlamydia trachomatis,
Candida albicans, HSV-2
y otros patógenos
incluidos en el panel.
No realizó
caracterización
integral del perfil
comunitario;
evaluó cambios
de patógenos
específicos antes
y después de la
intervención.
Se evaluaron Nugent,
pH, sequedad,
prurito, ardor,
cambios en el flujo,
disuria y
dispareunia.
Nugent, tinción de
Gram, cultivo, pH y
tratamiento
farmacológico
convencional.
La PCR permitió
detectar y seguir
semicuantitativament
e patógenos
específicos; no se
evaluó como método
para caracterización
global de la
microbiota.
El agua activada
por plasma fue no
inferior al
tratamiento
convencional
para la reducción
de Nugent. No
hubo diferencias
significativas en
la reducción de G.
vaginalis (24.0%
vs. 17.1%, p =
.412), C. albicans
(55.4% vs. 36.7%,
p = .078) u otros
patógenos
evaluados.
Qin et al.
(2025)
Transversal
poblacional; N =
6,755 mujeres
chinas.
Secuenciación
del gen 16S
rRNA.
L. crispatus, L. iners, L.
gasseri, L. jensenii,
Gardnerella vaginalis,
Fannyhessea vaginae,
Prevotella spp.,
Sneathia, BVAB1,
Megasphaera, Dialister y
otros anaerobios.
Se identificaron
13 Vagitypes;
cuatro estuvieron
dominados por
especies de
Lactobacillus y
otros presentaron
predominio de
bacterias
asociadas con
disbiosis y VB.
La VB fue la variable
con mayor efecto
sobre la composición
de la microbiota.
También se
observaron
asociaciones con
edad, menopausia,
paridad, hábitos e
indicadores
reproductivos.
Diagnóstico clínico
de VB y variables
ginecológicas,
fisiológicas y
ambientales.
Permitió caracterizar
a gran escala patrones
comunitarios y
relacionarlos
simultáneamente con
múltiples variables
clínicas y ambientales.
En VB
disminuyeron L.
crispatus y L.
iners, mientras
aumentaron G.
vaginalis y otras
bacterias
anaerobias. Los
Vagitypes
dominados por L.
iners o L. jensenii
presentaron
mayor tasa de
nacimiento vivo
que el dominado
por F. vaginae.
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404
Armstron
g et al.
(2025)
Transversal; N =
196 mujeres en
Kenia, con
cohorte
confirmatoria en
Uganda.
Secuenciación
del gen 16S
rRNA
combinada con
qPCR para carga
bacteriana total.
L. crispatus, L. iners, L.
gasseri, L. jensenii, G.
vaginalis, F. vaginae,
Streptococcus spp.,
Staphylococcus spp. y
otras bacterias asociadas
con CST IV.
CST I estuvo
dominado por L.
crispatus, CST III
por L. iners y CST
IV correspondió a
microbiota
diversa tipo VB
con mayor carga
bacteriana.
La carga bacteriana
total se asoció
positivamente con IL-
1α y otros
marcadores
inflamatorios; G.
vaginalis y F. vaginae
se asociaron con
mayor inflamación
genital.
Puntuación de
Nugent y
clasificación
molecular por CST.
La cuantificación
absoluta añadió
información que no
proporcionan las
abundancias relativas
y mostró potencial
como medida rápida y
económica de
ambientes vaginales
no óptimos.
La carga
bacteriana fue
mayor en VB por
Nugent y VB
molecular, p <
.0001; predijo VB
por Nugent con
AUC = .909 y VB
molecular con
AUC = .860.
Filardo et
al. (2024)
Prospectivo
observacional
pre-post; 50
mujeres: 13 con
VB asintomática y
37 con microbiota
saludable.
Metagenómica
del 16S rRNA;
amplificación
V3–V4 y
secuenciación
Illumina MiSeq.
Gardnerella vaginalis,
Fannyhessea vaginae,
Megasphaera spp.,
Streptococcus spp. y
Lactobacillus spp.
En VB
predominaron
CST-IV B (G.
vaginalis, F.
vaginae) y CST-
IV C
(Streptococcus
spp.); tras
probióticos
disminuyeron
diversidad y
Megasphaera,
mientras
aumentaron los
lactobacilos.
Mujeres con VB
asintomática
diagnosticada
mediante puntuación
de Nugent.
Tinción de Gram y
puntuación de
Nugent.
Permite caracterizar
diversidad,
abundancia relativa y
CST, así como
detectar cambios de la
microbiota después
de una intervención.
Tras dos meses de
probióticos se
redujo la
diversidad y
riqueza en
mujeres con VB,
disminuyó
Megasphaera
spp. y
aproximadament
e se duplicó
Lactobacillus spp.
Valint et
al. (2024)
Longitudinal; 22
mujeres con VB,
32 cursos de
tratamiento y
muestreo diario
durante 2
semanas.
qPCR específica
dirigida al gen
16S rRNA para
13 taxones
asociados con
riesgo de VIH,
más Gardnerella
spp.
Prevotella amnii,
Sneathia spp.,
Mycoplasma hominis,
Megasphaera lornae, M.
hutchinsoni,
Amygdalobacter
indicium, Peptoniphilus
lacrimalis, Parvimonas
spp., Gemella
asaccharolytica,
Eggerthella-like sp.,
Vaginal TM7 y
Gardnerella spp., entre
La VB presentó
un consorcio
anaerobio
complejo;
durante
metronidazol
disminuyeron las
concentraciones
bacterianas de
todos los taxones
evaluados.
Los taxones
estudiados se han
relacionado con
mayor riesgo de
adquisición del VIH;
la respuesta al
metronidazol varió
según el
microorganismo.
Diagnóstico clínico
por Amsel, Nugent y
ensayo
microbiológico para
confirmar exposición
a metronidazol.
Permitió cuantificar
de forma absoluta y
específica los cambios
diarios de cada taxón
sin necesidad de
cultivar
microorganismos
fastidiosos.
Las
concentraciones
disminuyeron
entre 2.25 y 4.78
log10; el tiempo
medio de
supresión osciló
entre 1.2 y 7.9
días. Sneathia
spp., Vaginal
TM7 y
Eggerthella-like
sp. requirieron >7
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405
otros.
días; Gardnerella
spp. no fue
suprimida
completamente.
Schuster
et al.
(2024)
Cohorte
prospectiva; N =
154 mujeres
embarazadas con
antecedente de
parto pretérmino
espontáneo; 26
(16.9%)
presentaron
recurrencia.
Secuenciación de
16S rDNA y
qPCR específica
para especies de
Gardnerella.
L. crispatus, L. gasseri, L.
iners, L. jensenii,
Gardnerella vaginalis, G.
leopoldii, G. piotii, G.
swidsinskii,
Fannyhessea vaginae y
BVAB1.
Se identificaron
cinco CST.
Durante la
gestación
aumentó la
proporción de
microbiota
dominada por L.
iners y
disminuyeron las
comunidades
diversas, cambio
que coincidió con
el tratamiento de
la VB.
La composición
global de la
microbiota vaginal
no se asoció
significativamente
con parto pretérmino
espontáneo
recurrente.
Puntuación de
Nugent, cultivo
cervicovaginal y
atención clínica
convencional para
detección y
tratamiento de VB.
La secuenciación
permitió caracterizar
CST y la qPCR
diferenciar especies
de Gardnerella que no
pueden distinguirse
mediante los métodos
convencionales.
Se detectó al
menos una
especie de
Gardnerella en
86.2% de las
muestras. G.
leopoldii y G.
vaginalis se
asociaron con
mayor presencia
de CST IV, p <
.001 y p = .007,
respectivamente.
Sin embargo, la
composición
global de la
microbiota no
mostró asociación
con parto
pretérmino
espontáneo
recurrente.
Ardizzone
et al.
(2023)
Observacional;
mujeres con
infección por
Chlamydia
trachomatis, 39
(80 %)
diagnosticadas
además con VB.
Secuenciación
del gen 16S
rRNA; qPCR
para carga de C.
trachomatis.
Lactobacillus crispatus,
L. iners, Prevotella bivia
y bacterias anaerobias
asociadas con VB.
CST I dominado
por L. crispatus,
CST III por L.
iners y CST IV
por anaerobios
asociados con
VB.
La carga de C.
trachomatis se
relacionó
negativamente con L.
crispatus y
positivamente con P.
bivia; la resolución de
la VB tras
metronidazol se
acompañó de
reducción de la carga
de C. trachomatis.
Criterios de Amsel,
puntuación de
Nugent y
clasificación
VALENCIA.
Permite identificar
especies y patrones
comunitarios
específicos que no son
diferenciados
únicamente por los
criterios clínicos o
microscópicos.
La clasificación
global de VB por
Amsel o Nugent
no predijo de
forma consistente
la carga de C.
trachomatis,
mientras que la
abundancia de
especies
concretas sí
mostró
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406
asociaciones.
Babu et al.
(2023)
Estudio cruzado
longitudinal; n =
41 mujeres con
antecedente de
VB y
seropositividad
para HSV-2.
qPCR específica
para bacterias y
PCR para HSV-2.
Lactobacillus crispatus,
L. jensenii, L. iners,
Gardnerella spp.,
Megasphaera spp. y
BVAB-2.
Se cuantificaron
bacterias
asociadas con
microbiota
saludable y con
VB durante
periodos sin y
con valaciclovir.
La supresión de
HSV-2 no modificó
significativamente la
presencia de VB ni las
concentraciones
bacterianas. El flujo
vaginal fue más
frecuente en días con
VB.
Puntuación de
Nugent y tinción de
Gram.
Permitió cuantificar
de forma específica la
concentración
absoluta de bacterias
asociadas con salud y
VB durante el
seguimiento.
La VB ocurrió en
31.1% de los días
durante
observación y
27.7% durante
valaciclovir, RR =
0.90, 95% CI [0.68,
1.20]. No se
observaron
cambios
significativos en
las
concentraciones
de Gardnerella,
Megasphaera,
BVAB-2 o
Lactobacillus spp.
Xu et al.
(2022)
Transversal; 423
muestras
vaginales.
Secuenciación
del gen 16S
rRNA.
Gardnerella vaginalis,
Atopobium, Prevotella,
Sneathia, Megasphaera,
entre otros; Lactobacillus
iners.
Mayor
diversidad
microbiana en los
grupos con VB,
HPV y CIN;
enriquecimiento
de L. iners en
mujeres con HPV.
Asociación entre VB,
infección por HR-
HPV y neoplasia
intraepitelial cervical;
L. iners se relacionó
con el estado de
infección por HPV.
Evaluación clínica de
VB y estado
HPV/CIN.
Permite determinar
diversidad,
composición y
abundancia de la
comunidad vaginal e
identificar taxones
vinculados con
disbiosis.
La VB se asoció
con alteraciones
de la microbiota y
con CIN; el
enriquecimiento
de L. iners podría
contribuir al
mantenimiento
de la disbiosis
vaginal.
Pacha-
Herrera et
al. (2022)
Observacional;
436 mujeres
ecuatorianas de
18–56 años
PCR específica
para especies
Lactobacillus iners, L.
crispatus, L. gasseri, L.
jensenii y L. acidophilus;
análisis adicional frente
a Gardnerella,
Fannyhessea vaginae y
Mobiluncus spp.
La microbiota
saludable mostró
mayor presencia
de determinadas
especies de
Lactobacillus;
consorcios de L.
iners, L. jensenii,
L. gasseri y L.
acidophilus se
L. acidophilus fue
significativamente
más frecuente en
microbiota saludable
frente a VB;
determinados
perfiles de
lactobacilos se
relacionaron con
secreción vaginal y
Clasificación
clínica/microbiológic
a de microbiota
saludable,
intermedia y
disbiosis vaginal.
La PCR permite
identificar especies
específicas de
Lactobacillus y
analizar asociaciones
individuales y
multiespecie que no
se obtienen
únicamente con una
clasificación global de
La presencia
conjunta de
varias especies de
Lactobacillus
mostró asociación
protectora frente
a VB; la pérdida
de L. gasseri y L.
acidophilus
redujo este efecto.
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407
asociaron con
protección frente
a VB.
antecedentes de
tratamiento
antimicrobiano.
la microbiota.
Durski et
al. (2022)
Estudio de
precisión
diagnóstica; N =
512 mujeres en
edad
reproductiva con
datos completos
de microscopía y
secuenciación.
Secuenciación
V3–V4 del gen
16S rRNA
mediante
Illumina MiSeq.
Lactobacillus crispatus,
L. gasseri, L. iners, L.
jensenii y comunidades
anaerobias
correspondientes a CST
IV.
Los CST I, II, III y
V fueron
dominados por
diferentes
especies de
Lactobacillus; el
CST IV
correspondió a
VB molecular.
La VB molecular se
identificó en 139
(27.1%) participantes.
Nugent y criterios
microscópicos de
Donders.
Proporcionó mayor
resolución de la
composición
bacteriana y permitió
identificar CST que
pueden ser
interpretados
erróneamente
mediante
microscopía.
Nugent presentó
mayor
concordancia con
VB molecular,
AUC = .88, 95% CI
[0.84, 0.91], que
Donders-BV/AV,
AUC = .84, 95% CI
[0.80, 0.87], p =
.005.
Armstron
g et al.
(2022)
Subestudio
longitudinal de
ensayo clínico; n =
48 mujeres con
VB tratadas con
metronidazol
tópico.
Secuenciación
metagenómica y
qPCR dirigida;
ELISA multiplex
complementario.
Gardnerella vaginalis,
Prevotella spp.,
Fannyhessea vaginae,
Megasphaera spp., L.
crispatus, L. iners, L.
jensenii y L. gasseri.
Tras el
tratamiento, la
microbiota
cambió hacia
predominio de L.
iners o L. jensenii,
principalmente
por reducción de
bacterias
asociadas con VB.
La disminución de
bacterias asociadas
con VB se relacionó
con reducción de
citocinas
proinflamatorias y
marcadores de
alteración de la
barrera epitelial.
Criterios de Amsel y
puntuación de
Nugent.
La combinación de
metagenómica y
qPCR permitió
diferenciar
abundancia relativa
de abundancia
absoluta y establecer
qué cambios
microbianos
explicaron la
respuesta
inmunológica.
El metronidazol
redujo G.
vaginalis,
Prevotella, F.
vaginae y
Megasphaera
entre
aproximadament
e 2 y 4 log10, p <
.001, sin
incremento
sustancial de la
abundancia
absoluta de L.
crispatus o L.
iners.
Komiya et
al. (2022)
Estudio de
factibilidad; n =
18 mujeres
premenopáusicas
.
Secuenciación de
longitud
completa del gen
16S rRNA
mediante
MinION
nanopore.
Diferentes especies de
Lactobacillus, además de
Gardnerella,
Fannyhessea/Atopobiu
m, Prevotella y
Streptococcus.
Predominó una
microbiota de
baja diversidad
dominada por
distintas especies
de Lactobacillus;
en algunos casos
intermedios se
detectaron
Ninguna participante
fue diagnosticada
con VB por Nugent,
aunque cuatro
presentaron
microbiota
intermedia.
Puntuación de
Nugent y
comparación con
secuenciación corta
V3–V4.
Permitió
identificación a nivel
de especie, resultados
en aproximadamente
4 horas y detección de
bacterias difíciles de
identificar mediante
microscopía o cultivo.
MinION
identificó
bacterias
asociadas con VB
en muestras
clasificadas como
intermedias por
Nugent y
proporcionó
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408
bacterias
asociadas con VB.
mayor resolución
taxonómica con
resultados el
mismo día.
Ferreira et
al. (2022)
Transversal; N =
140 mujeres en
edad
reproductiva no
embarazadas.
Secuenciación
V3–V4 del gen
16S rRNA
mediante
Illumina MiSeq.
Lactobacillus crispatus,
L. gasseri, L. iners, L.
jensenii, Prevotella spp.,
Leptotrichia amnionii,
Megasphaera sp.,
Mobiluncus curtisii,
Mageeibacillus indolicus
(BVAB3), Gardnerella
spp., Lactobacillus
helveticus y
Bifidobacterium breve.
Se identificaron
CST I, II, III y V
dominados por
diferentes
especies de
Lactobacillus y
CST IV con
depleción de
lactobacilos,
considerado VB
molecular. La
presencia de
actividad
sialidasa se
relacionó con
mayor
diversidad
bacteriana.
La actividad sialidasa
se asoció con pH
vaginal más elevado
y VB. De 34 mujeres
con actividad
sialidasa, 31 (91.2%)
presentaron VB por
Nugent y 30 (88.2%)
presentaron VB
molecular.
Puntuación de
Nugent, pH vaginal y
ensayo fluorométrico
de actividad
sialidasa.
Permitió clasificar la
microbiota en CST e
identificar taxones
específicos
enriquecidos en la VB
molecular que no
pueden diferenciarse
mediante la
valoración
microscópica.
Se identificó VB
molecular en 44
(31.4%)
participantes. En
las muestras con
actividad
sialidasa se
enriquecieron 24
taxones, incluidos
siete del género
Prevotella. La
diversidad fue
mayor en
muestras
sialidasa-
positivas,
mediana = 1.90,
frente a 1.16 en las
negativas, p <
.001.
Armstron
g et al.
(2022)
Subestudio de
ensayo clínico
aleatorizado
controlado; n = 66
mujeres de 18–45
años, 32 tratadas
con LACTIN-V y
34 con placebo.
qPCR dirigida
para
cuantificación
absoluta de
bacterias
vaginales.
Lactobacillus crispatus,
L. crispatus CTV-05, L.
iners, L. gasseri, L.
jensenii, Gardnerella
vaginalis, Fannyhessea
vaginae [antes
Atopobium vaginae],
Megasphaera spp. y
Prevotella spp.
El tratamiento
con LACTIN-V
favoreció una
microbiota con
mayor
abundancia de L.
crispatus y L.
gasseri y menor
abundancia de
bacterias
anaerobias
asociadas con VB.
Una mayor
abundancia de L.
crispatus y menor
presencia de
anaerobios se
relacionaron con
reducción de
inflamación genital y
de marcadores de
alteración de la
barrera epitelial.
Criterios de Amsel,
puntuación de
Nugent y placebo
después del
tratamiento estándar
con metronidazol.
La qPCR permitió
cuantificar la
abundancia absoluta
de taxones específicos
y relacionar sus
cambios con
marcadores
inmunológicos,
evitando depender
exclusivamente de
abundancias relativas.
LACTIN-V se
asoció con mayor
abundancia de L.
crispatus, p =
.002, y L. gasseri,
p = .024, y menor
abundancia de
Prevotella spp., p
= .047. L.
crispatus fue
detectado a las 13
semanas
posteriores al
tratamiento en
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409
68.8% del grupo
LACTIN-V frente
a 31.2% del
placebo, p < .001.
Mitchell et
al. (2021)
Comparativo; 220
mujeres
premenopáusicas
y 144
posmenopáusicas
.
Secuenciación
del gen 16S
rRNA;
pirosecuenciació
n 454 de V3–V4.
Gardnerella,
Atopobium/Fannyhesse
a, Sneathia,
Megasphaera, Prevotella
y Lactobacillus spp.
En
premenopáusicas
, 33 taxones se
correlacionaron
con Nugent; en
posmenopáusica
s solo 11, entre
ellos Prevotella.
El significado de una
puntuación elevada
de Nugent varió
según el estado
menopáusico; en
posmenopáusicas no
representó
necesariamente una
microbiota típica de
VB.
Puntuación de
Nugent, tinción de
Gram y criterios de
Amsel.
Proporciona una
resolución
taxonómica más
detallada que la
evaluación
morfológica mediante
tinción de Gram.
La concordancia
entre Nugent y el
perfil molecular
fue mayor en
mujeres
premenopáusicas
; un Nugent
elevado no debe
interpretarse
automáticamente
como VB en
mujeres
posmenopáusicas
.
Lehtorant
a et al.
(2021)
Estudio piloto
observacional; 30
mujeres sanas y
30 con VB; 122
muestras
longitudinales, 94
aptas para
secuenciación y
21 con lecturas
suficientes para
análisis
micológico
PCR y
secuenciación de
la región ITS2
mediante
Illumina MiSeq.
Principalmente Candida
albicans; también
Candida/Clavispora
lusitaniae, C.
parapsilosis, C. sake, C.
dubliniensis y otros
hongos.
La micobiota
estuvo dominada
por Candida spp.
(>60 % de
abundancia
relativa),
especialmente C.
albicans.
La abundancia de C.
albicans no se
correlacionó con la
puntuación de
Nugent;
metronidazol no
produjo cambios
importantes en su
abundancia relativa.
Puntuación de
Nugent;
comparación entre
mujeres sanas y con
VB antes/después de
metronidazol.
La secuenciación ITS2
permite caracterizar
de forma más amplia
la diversidad fúngica
vaginal e identificar
numerosas especies
no evaluadas por los
métodos diagnósticos
rutinarios.
Se detectaron más
de 30 especies
fúngicas; C.
albicans
predominó tanto
en mujeres sanas
como con VB y no
presentó
asociación con
Nugent.
Li et al.
(2021)
Comparativo; 15
mujeres con T.
vaginalis y 11
controles; 7 con
infección única y
8 con coinfección
TV/VB.
PCR de amplio
rango y
secuenciación
V3–V4 del gen
16S rRNA
mediante
Illumina
NovaSeq 6000.
Mycoplasma hominis,
Prevotella,
Streptococcus,
Anaerococcus, Dialister,
Peptostreptococcus,
Peptoniphilus y
Lactobacillus spp.
La coinfección
TV/VB presentó
mayor
abundancia de
anaerobios y
menor
abundancia de
Lactobacillus
La coinfección TV/VB
presentó mayor
puntuación de
Nugent (M = 7.50, SD
= 0.54) que TV sola
(M = 3.14, SD = 2.25),
p < .001.
Microscopía directa
para TV y
puntuación de
Nugent para VB.
Permitió caracterizar
diferencias
taxonómicas y de
diversidad entre
infección única,
coinfección y
controles, más allá de
la clasificación
La coinfección se
asoció con mayor
abundancia de
Anaerococcus (p
= .038), Dialister
(p = .006) y
Prevotella (p =
.013), y menor
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respecto de TV
sola.
microscópica.
Lactobacillus (p =
.021).
Serebrenik
et al.
(2021)
Prospectivo
longitudinal; 38
mujeres con VB
sintomática, 20 en
Bronx y 18 en
Thika.
Secuenciación
V3–V4 del gen
16S rRNA
mediante
Illumina MiSeq;
RNA-seq
complementario.
Lactobacillus iners,
Gardnerella vaginalis,
Fannyhessea vaginae
[antes Atopobium
vaginae], Megasphaera
lornae, Sneathia amnii,
Prevotella spp., BVAB1 y
BVAB2, entre otros.
Las
respondedoras
mostraron
aumento de L.
iners y reducción
de múltiples
bacterias
asociadas con VB;
los cambios
fueron menores
en las no
respondedoras.
Respuesta clínica y
microbiológica
después de 7 días de
metronidazol; 19/20
respondieron en
Bronx frente a 10/18
en Thika, p = .007.
Criterios de Amsel,
puntuación de
Nugent y respuesta
clínica al
metronidazol.
No se evaluó
superioridad
diagnóstica directa;
permitió caracterizar
cambios taxonómicos
vinculados con
respuesta o fracaso
terapéutico.
En
respondedoras, L.
iners aumentó
62% (p < .001),
mientras G.
vaginalis
disminuyó 18%
(p < .001) y F.
vaginae 8.6% (p <
.001); la respuesta
al tratamiento
estuvo
acompañada de
cambios amplios
en la microbiota.
Severgnini
et al.
(2021)
Longitudinal; 72
mujeres
embarazadas, 228
muestras
obtenidas
durante
embarazo y
puerperio.
PCR endpoint
para ermB, ermF,
tet(W) y tet(M);
secuenciación
V3–V4 del gen
16S rRNA.
Lactobacillus spp.,
Prevotella, Gardnerella,
Fannyhessea/Atopobiu
m, Sneathia y
Megasphaera.
La microbiota
disbiótica mostró
reducción de
lactobacilos y
aumento de
géneros
relacionados con
VB.
Los genes de
resistencia, excepto
tet(W), se asociaron
significativamente
con disbiosis/VB;
Megasphaera >1% se
relacionó con mayor
positividad para los
genes estudiados.
Puntuación de
Nugent
Permitió identificar
simultáneamente
composición
taxonómica y
determinantes
genéticos de
resistencia que no
pueden establecerse
mediante la
evaluación
morfológica.
De 228 muestras,
35 (15.3%)
presentaron VB;
tet(M) se detectó
en 76.7% y ermB
en 55.2%. La
presencia de
genes de
resistencia
aumentó
conforme la
microbiota pasó
de normal a
disbiótica.
Whitney
et al.
(2021)
Prospectivo
longitudinal; N =
54 mujeres
posparto, 33
usuarias de
DMPA-IM y 21 de
anticoncepción
PCR de amplio
rango del gen 16S
rRNA y
secuenciación de
alto rendimiento.
Lactobacillus iners,
Gardnerella vaginalis,
Fannyhessea vaginae
[antes Atopobium
vaginae], Prevotella spp.,
Porphyromonas spp.,
Mycoplasma hominis y
Se identificaron
cinco tipos
comunitarios;
CT1 estuvo
dominado por L.
iners, CT2 por G.
vaginalis y CT3–
La puntuación de
Nugent disminuyó
entre las usuarias de
DMPA-IM, aunque la
diversidad alfa
permaneció estable.
Puntuación de
Nugent.
Permitió caracterizar
comunidades
completas y distinguir
cambios en
composición,
diversidad y carga
bacteriana que no son
En usuarias de
DMPA-IM,
Nugent
disminuyó 1.89
puntos, 95% CI
[−3.53, −0.25], p =
.02, mientras la
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Nota. VB = vaginosis bacteriana; CST = tipo de estado comunitario (community state type); CT = tipo de comunidad (community type); BVAB = bacterias asociadas con vaginosis bacteriana; qPCR = reacción en cadena
de la polimerasa cuantitativa; PCR = reacción en cadena de la polimerasa; NGS = secuenciación de nueva generación; HPV = virus del papiloma humano; HR-HPV = virus del papiloma humano de alto riesgo;
CIN = neoplasia intraepitelial cervical; HSV-2 = virus del herpes simple tipo 2; DMPA-IM = acetato de medroxiprogesterona de depósito intramuscular; AUC = área bajo la curva; CI = intervalo de confianza; RR =
razón de tasas; FAS = conjunto de análisis completo (full analysis set); PP = análisis por protocolo (per protocol). Los nombres científicos de géneros y especies se presentan en cursiva, al igual que los símbolos
estadísticos M, SD, n, N y p, conforme a las normas APA 7. La expresión «no evaluado directamente» indica que el estudio no realizó una comparación formal del desempeño de la técnica molecular frente al
método convencional. La tabla sintetiza las técnicas moleculares utilizadas, los microorganismos y perfiles de microbiota vaginal identificados, las asociaciones clínicas descritas y las ventajas reportadas frente a
los procedimientos tradicionales.
no hormonal.
otros anaerobios.
CT5 presentaron
comunidades
progresivamente
más diversas y
empobrecidas en
lactobacilos.
captados únicamente
por Nugent.
diversidad alfa
permaneció
estable, p = .83.
Los cambios entre
grupos no fueron
significativament
e diferentes.
Cheng et
al. (2021)
Casos y controles
múltiples; N = 111
mujeres en edad
reproductiva.
PCR y
secuenciación
V3–V4 del gen
16S rRNA
mediante
Illumina MiSeq.
Lactobacillus iners, L.
helveticus, Gardnerella,
Fannyhessea/Atopobiu
m, Prevotella, Sneathia,
Mobiluncus,
Streptococcus y otros
taxones.
Lactobacillus fue
el género
dominante, con
71.55% de
abundancia
relativa; L. iners y
L. helveticus
representaron
97.92% de los
lactobacilos. Las
mujeres con VB
presentaron
mayor
diversidad que
las mujeres sin
infección.
La diversidad alfa fue
significativamente
mayor en VB que en
mujeres sin infección,
p = .04. También se
evaluaron embarazo,
ciclo menstrual y
otras infecciones
ginecológicas.
Nugent, criterios de
Amsel, síntomas
clínicos, pH y
microscopía.
Permitió caracterizar
diversidad y
composición a nivel
taxonómico y detectar
modificaciones
asociadas con
infección y estado
fisiológico.
Las mujeres sin
infección
presentaron
menor diversidad
alfa y beta. La
composición de
las principales
especies de
Lactobacillus
varió según
infección y
condición
reproductiva,
aunque varias
diferencias no
alcanzaron
significación
estadística.
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Los estudios incluidos muestran que la vaginosis bacteriana se caracteriza por una modificación de la
estructura habitual de la microbiota vaginal, principalmente por la disminución del predominio de
Lactobacillus y el incremento de comunidades bacterianas más diversas. Entre los microorganismos
reportados con mayor frecuencia se encontraron Gardnerella vaginalis, Fannyhessea vaginae, Prevotella spp.,
Megasphaera spp., Sneathia spp. y Mobiluncus spp., además de otros anaerobios asociados con disbiosis. En
contraste, especies como Lactobacillus crispatus, L. gasseri, L. jensenii y, en determinados contextos, L. iners, se
relacionaron con perfiles dominados por lactobacilos y con estados vaginales considerados más favorables.
La técnica molecular empleada con mayor frecuencia fue la secuenciación del gen 16S rRNA,
utilizada para establecer la composición taxonómica, diversidad y clasificación de la microbiota en
tipos de estado comunitario. También se emplearon qPCR, PCR específica, secuenciación
metagenómica, NGS y secuenciación de lectura larga mediante MinION. Estas herramientas
permitieron identificar especies y comunidades bacterianas con mayor resolución que los
procedimientos convencionales y, en el caso de la qPCR, cuantificar la abundancia absoluta de
microorganismos específicos. Algunos estudios combinaron diferentes técnicas moleculares para
integrar información sobre composición relativa, carga bacteriana y evolución de la microbiota
después de intervenciones terapéuticas.
Los perfiles asociados con vaginosis bacteriana mostraron de forma consistente una reducción de
lactobacilos y un incremento de microorganismos anaerobios, aunque las asociaciones clínicas
variaron según la población y el contexto evaluado. En varios estudios, una mayor diversidad
microbiana, el predominio de Gardnerella, Fannyhessea, Prevotella y Megasphaera, así como la pertenencia
a CST IV, se relacionaron con puntuaciones elevadas de Nugent, mayor pH vaginal, inflamación
genital, actividad sialidasa y persistencia o recurrencia de la alteración vaginal. En contraste, los
perfiles dominados por determinadas especies de Lactobacillus se asociaron con microbiota considerada
saludable o con recuperación posterior al tratamiento.
La respuesta terapéutica también estuvo acompañada de cambios en la estructura microbiana.
Diversos estudios observaron reducciones de bacterias asociadas con VB después del tratamiento con
metronidazol y un incremento proporcional de Lactobacillus. Sin embargo, estos cambios no siempre
correspondieron a un aumento absoluto de lactobacilos, sino a la reducción de microorganismos
anaerobios. De igual manera, algunos trabajos identificaron perfiles relacionados con fracaso
terapéutico, caracterizados por persistencia de Gardnerella, Fannyhessea y Prevotella. Las asociaciones
clínicas no fueron homogéneas en todos los estudios, ya que variables como edad, menopausia,
embarazo, anticoncepción, tratamiento hormonal, coinfecciones y características reproductivas
también influyeron en la composición de la microbiota vaginal.
En comparación con los métodos tradicionales, las técnicas de biología molecular ofrecieron una
caracterización más detallada de la microbiota vaginal. La puntuación de Nugent, los criterios de
Amsel, la tinción de Gram y el cultivo permitieron clasificar la presencia de vaginosis bacteriana, pero
presentaron limitaciones para diferenciar especies concretas y describir la estructura completa de las
comunidades microbianas. La secuenciación del gen 16S rRNA permitió identificar múltiples taxones
simultáneamente, reconocer microorganismos difíciles o imposibles de cultivar y clasificar la
microbiota en CST, proporcionando información sobre diversidad y abundancia relativa que no puede
obtenerse únicamente mediante microscopía.
La qPCR aportó una ventaja complementaria al posibilitar la cuantificación absoluta de
microorganismos seleccionados y el seguimiento de sus modificaciones durante el tratamiento. Esta
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característica permitió demostrar que algunos cambios aparentes en la abundancia relativa podían
deberse a la disminución de otras especies y no necesariamente al crecimiento del microorganismo
evaluado. Por su parte, la secuenciación metagenómica y las plataformas de lectura larga ampliaron la
resolución taxonómica y facilitaron la identificación de perfiles complejos. En conjunto, la evidencia
indica que las técnicas moleculares no sustituyen necesariamente a los procedimientos clínicos
convencionales, pero los complementan al proporcionar una descripción más precisa de la
composición, diversidad y dinámica de la microbiota asociada con la vaginosis bacteriana.
En conjunto, los hallazgos evidencian que la vaginosis bacteriana representa un estado de disbiosis
caracterizado por la pérdida o disminución del predominio de lactobacilos y el incremento de
comunidades bacterianas anaerobias diversas. Las técnicas moleculares permitieron identificar estos
cambios con mayor resolución taxonómica y establecer asociaciones entre determinados perfiles
microbianos y variables clínicas, inflamatorias y terapéuticas. La secuenciación del gen 16S rRNA fue
la estrategia más utilizada para caracterizar la estructura comunitaria, mientras que la qPCR destacó
por su capacidad de cuantificación absoluta. Frente a métodos como Nugent y Amsel, las herramientas
moleculares aportaron información adicional sobre especies específicas, diversidad microbiana y
cambios longitudinales, favoreciendo una comprensión más amplia de la microbiota vaginal asociada
con la vaginosis bacteriana.
4. Discusión
Los resultados de esta revisión sistemática evidenciaron que la vaginosis bacteriana constituye una
alteración compleja de la microbiota vaginal, caracterizada por la disminución del predominio de
Lactobacillus y el incremento de comunidades bacterianas anaerobias más diversas. Estos hallazgos
coincidieron con Abou Chacra et al. (2022), quienes describieron la sustitución de lactobacilos por
microorganismos como Gardnerella vaginalis, Atopobium vaginae, Ureaplasma urealyticum y Mycoplasma
hominis. Esta concordancia refuerza la interpretación de la vaginosis bacteriana como una condición
polimicrobiana, cuya caracterización requiere considerar la composición conjunta de las comunidades
bacterianas y no únicamente la presencia de microorganismos específicos.
De manera concordante, Xu et al. (2022), Liao et al. (2025), Cheng et al. (2021) y Qin et al. (2025)
identificaron una mayor diversidad microbiana y predominio de bacterias relacionadas con disbiosis,
particularmente Gardnerella, Fannyhessea, Prevotella, Megasphaera y Sneathia. Aunque los estudios
coincidieron en la reducción de lactobacilos, presentaron diferencias en la abundancia de los
microorganismos identificados, posiblemente relacionadas con las características de las poblaciones y
los procedimientos moleculares utilizados. Por tanto, los hallazgos respaldan la existencia de patrones
generales de disbiosis, sin establecer una composición bacteriana uniforme para todas las mujeres con
vaginosis bacteriana.
En cuanto a las técnicas empleadas, la secuenciación del gen 16S ARNr fue uno de los
procedimientos moleculares más utilizados, complementado con qPCR, PCR específica,
metagenómica y secuenciación de lectura larga. Savicheva (2024) destacó que estas herramientas
favorecen la identificación de microorganismos difíciles de recuperar mediante cultivo, mientras que
Savicheva et al. (2023) describieron una reducción de Lactobacillus crispatus y mayor presencia de
Gardnerella vaginalis mediante análisis molecular multiplex. Estos resultados evidencian que la
selección de la técnica determina el nivel de caracterización microbiológica obtenido y debe responder
al propósito diagnóstico o investigativo.
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Los hallazgos de Durski et al. (2022) y Komiya et al. (2022) respaldaron las ventajas de la
secuenciación para diferenciar perfiles comunitarios e identificar microorganismos que pueden pasar
inadvertidos mediante procedimientos convencionales. No obstante, las técnicas evaluadas
presentaron diferencias en su resolución taxonómica, capacidad de cuantificación y condiciones de
aplicación, por lo que sus resultados no deben considerarse directamente equivalentes. Esta
variabilidad destaca la necesidad de seleccionar procedimientos moleculares según las características
de las muestras, los microorganismos de interés y los objetivos de cada investigación.
La relación entre composición microbiana y características clínicas también mostró resultados
relevantes. Li et al. (2021) identificaron mayores puntuaciones de Nugent y abundancia de anaerobios
en mujeres con coinfección, mientras que Armstrong et al. (2025) relacionaron una mayor carga
bacteriana con marcadores de inflamación genital. Estos resultados coincidieron con Joseph et al.
(2021), quienes destacaron la importancia de las herramientas moleculares para diferenciar estados de
equilibrio y disbiosis vaginal. Sin embargo, las asociaciones observadas no establecen por sí mismas
relaciones causales entre los microorganismos identificados y las manifestaciones clínicas.
La interpretación de estas asociaciones requiere considerar que la composición de la microbiota
vaginal puede variar según factores hormonales, fisiológicos y reproductivos. En este sentido, Mitchell
et al. (2021) identificaron diferencias en la correspondencia entre la puntuación de Nugent y los perfiles
microbianos de mujeres premenopáusicas y posmenopáusicas. Asimismo, Qin et al. (2025) describieron
asociaciones entre la composición microbiana y diversas características individuales. Estas diferencias
sugieren que los perfiles moleculares deben interpretarse dentro del contexto clínico de cada población,
evitando establecer criterios diagnósticos uniformes a partir de asociaciones aisladas.
La respuesta al tratamiento constituyó otro aspecto relevante para comprender la dinámica de la
microbiota vaginal. Serebrenik et al. (2021) encontraron que las mujeres que respondieron al
metronidazol presentaron una disminución de bacterias asociadas con vaginosis bacteriana y un
incremento proporcional de Lactobacillus iners. De manera concordante, Sirichoat et al. (2025)
observaron un aumento de lactobacilos después del tratamiento, mientras que los casos de fracaso
terapéutico conservaron mayores proporciones de Gardnerella, Fannyhessea y Prevotella. Estos
resultados sugieren que la persistencia de determinadas comunidades anaerobias podría contribuir a
explicar las diferencias en la respuesta microbiológica al tratamiento.
No obstante, Armstrong et al. (2022) demostraron que el incremento relativo de lactobacilos después
del tratamiento podía explicarse principalmente por una reducción absoluta de bacterias relacionadas
con vaginosis bacteriana, sin representar necesariamente un aumento real de L. crispatus o L. iners. Esta
diferencia resulta relevante porque demuestra que los cambios en la abundancia relativa no siempre
reflejan modificaciones equivalentes en la concentración bacteriana. En consecuencia, la combinación
de secuenciación y qPCR puede proporcionar una interpretación más completa de la respuesta
terapéutica y evitar conclusiones basadas exclusivamente en proporciones microbianas.
Respecto a la comparación con los métodos convencionales, Durski et al. (2022) identificaron una
elevada concordancia entre la puntuación de Nugent y la clasificación molecular de vaginosis
bacteriana, aunque la secuenciación proporcionó mayor resolución taxonómica. Por su parte, Mitchell
et al. (2021) evidenciaron que una puntuación elevada de Nugent no representó necesariamente
perfiles microbianos equivalentes en mujeres premenopáusicas y posmenopáusicas. Estas diferencias
indican que la interpretación de los métodos tradicionales puede estar condicionada por las
características fisiológicas de las participantes, mientras que las técnicas moleculares permiten
examinar con mayor detalle la composición bacteriana subyacente.
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En concordancia con Savicheva et al. (2023) y Abou Chacra et al. (2022), los hallazgos respaldaron
el valor complementario de las técnicas moleculares frente a los criterios de Amsel, Nugent y la tinción
de Gram. Sin embargo, una mayor capacidad para identificar especies y describir comunidades
microbianas no implica necesariamente una superioridad diagnóstica en términos de sensibilidad,
especificidad o exactitud clínica. Por ello, la incorporación de procedimientos moleculares debe
considerar su rendimiento diagnóstico, disponibilidad, costos y utilidad para la toma de decisiones
clínicas, aspectos que no fueron evaluados de manera uniforme en los estudios incluidos.
Entre las principales limitaciones de esta revisión se identificó la heterogeneidad de los diseños
metodológicos, las poblaciones estudiadas, las técnicas moleculares y los criterios utilizados para
clasificar la disbiosis vaginal. Aunque los 24 estudios incluidos presentaron riesgo de sesgo bajo o
moderado según las evaluaciones realizadas, esta condición no eliminó las diferencias metodológicas
entre investigaciones. Además, la diversidad de procedimientos y resultados disponibles limitó la
posibilidad de establecer comparaciones directas sobre el desempeño de las técnicas moleculares y
formular conclusiones generalizables a todas las poblaciones.
En conjunto, la evidencia indicó que las técnicas de biología molecular ampliaron la caracterización
de la microbiota vaginal asociada con la vaginosis bacteriana y facilitaron la identificación de perfiles
relacionados con determinadas características clínicas y respuestas terapéuticas. Sin embargo, su
utilidad debe interpretarse considerando las diferencias metodológicas y la disponibilidad de
evidencia comparativa. Por ello, futuras investigaciones deberían estandarizar los criterios de
caracterización microbiológica e integrar secuenciación, qPCR y métodos convencionales, con el
propósito de validar perfiles microbianos reproducibles y determinar su utilidad diagnóstica,
pronóstica y terapéutica en diferentes poblaciones de mujeres adultas.
5. Conclusiones
La microbiota vaginal asociada con la vaginosis bacteriana se caracterizó por una disminución del
predominio de especies de Lactobacillus y un incremento de microorganismos anaerobios como
Gardnerella vaginalis, Fannyhessea vaginae, Prevotella spp., Megasphaera spp., Sneathia spp. y Mobiluncus
spp. Para su caracterización, destacó la secuenciación del gen 16S ARNr, junto con la qPCR, la PCR
específica, la metagenómica y la secuenciación de lectura larga, técnicas que permitieron identificar
perfiles microbianos diversos y reconocer patrones de disbiosis asociados con esta condición.
Los perfiles de microbiota determinados mediante técnicas moleculares mostraron asociaciones variables
con las características clínicas de la vaginosis bacteriana, según la población y los métodos utilizados. Los
estados de disbiosis, particularmente los correspondientes a CST IV, se relacionaron con puntuaciones
elevadas de Nugent, mayor pH vaginal, actividad sialidasa, inflamación genital y diferencias en la respuesta
terapéutica. No obstante, estas asociaciones no demostraron relaciones causales ni permitieron establecer un
perfil microbiano único capaz de predecir las manifestaciones clínicas o la evolución de la enfermedad.
Las técnicas de biología molecular ofrecieron ventajas frente a los métodos tradicionales al ampliar
la resolución taxonómica, identificar microorganismos difíciles de cultivar y caracterizar comunidades
bacterianas complejas, mientras que la qPCR permitió cuantificar microorganismos específicos. Sin
embargo, la evidencia disponible no demostró una superioridad diagnóstica generalizada que
justificara sustituir los criterios de Amsel, Nugent, la tinción de Gram o el cultivo. Por tanto, su
principal contribución radicó en complementar los procedimientos convencionales, aunque su
aplicación clínica requiere mayor estandarización y validación diagnóstica.
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Transparencia
Conflicto de interés
Los autores declaran que no existen conflictos de interés de naturaleza alguna como parte de la
presente investigación.
Fuente de financiamiento
Los autores financiaron completamente la investigación.
Contribución de autoría
Lorena Nataly Silva Yanza: Conceptualización, metodología, software, investigación, gestión de datos,
redacción - preparación del borrador original, redacción - revisión y edición, financiamiento,
administración del proyecto, recursos.
Carlos Iván Peñafiel-Méndez: Conceptualización, metodología, validación, análisis formal,
investigación, visualización, redacción - preparación del borrador original, redacción - revisión y
edición, administración del proyecto, supervisión.
Los autores contribuyeron activamente en el análisis de los resultados, revisión y aprobación del
manuscrito final.