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128
Artículo de revisión
Biomarcadores séricos y genéticos para diagnóstico y
seguimiento de la Enfermedad de Gaucher
Serum and genetic biomarkers for the diagnosis and monitoring of Gaucher
Disease
Tania Rocio Ortiz Quinchiguango*
Universidad Nacional de Chimborazo
Riobamba - Ecuador
tania.ortiz@unach.edu.ec
https://orcid.org/0009-0001-4940-3260
Eliana Elizabeth Martínez Durán
Universidad Nacional de Chimborazo
Riobamba - Ecuador
elianamartinez@unach.edu.ec
https://orcid.org/0000-0002-1694-3826
*Correspondencia:
tania.ortiz@unach.edu.ec
Cómo citar este artículo:
Ortiz, T., & Martínez, E. (2026).
Biomarcadores séricos y genéticos para
diagnóstico y seguimiento de la
Enfermedad de Gaucher. Esprint
Investigación, 5(Esp.2), 128-144.
https://doi.org/10.61347/ei.v5iEsp.2.382
Recibido: 31 de agosto del 2026
Aceptado: 30 de septiembre del 2026
Publicado: 6 de octubre del 2026
Resumen: La enfermedad de Gaucher constituye un trastorno lisosomal hereditario
caracterizado por una marcada heterogeneidad clínica y por la limitada capacidad de los
métodos diagnósticos convencionales para reflejar de manera integral la progresión de
la enfermedad y la respuesta terapéutica. Esta situación evidencia la necesidad de
herramientas más precisas que permitan mejorar el diagnóstico y el seguimiento clínico
de los pacientes. El objetivo del presente estudio fue analizar la evidencia científica
disponible sobre los biomarcadores séricos y genéticos utilizados en el diagnóstico,
progresión y seguimiento de la enfermedad de Gaucher, evaluando su utilidad clínica y
su aporte en la toma de decisiones terapéuticas. Se realizó una revisión sistemática bajo
los lineamientos PRISMA 2020, consultando bases de datos como Scopus, PubMed,
Redalyc y SciELO. Se incluyeron estudios publicados entre 2016 y 2026, obteniendo
finalmente 13 artículos para análisis cualitativo y descriptivo. Los principales resultados
evidencian que los biomarcadores séricos como chitotriosidasa, CCL18 y especialmente
Lyso-Gb1 son los más utilizados para evaluar la carga de enfermedad, la progresión
clínica y la respuesta al tratamiento. Asimismo, las mutaciones del gen GBA1,
particularmente N370S y L444P, se asocian con distintos fenotipos clínicos, desde formas
leves hasta neuronopáticas severas, aunque con variabilidad fenotípica. La integración
de biomarcadores séricos y genéticos mejora la estratificación de severidad y el
seguimiento terapéutico. Se concluye que Lyso-Gb1, la chitotriosidasa y CCL18 son
biomarcadores consistentes para evaluar la progresión y respuesta terapéutica, mientras
que las variantes de GBA1 se relacionan con distintos fenotipos clínicos. Su integración
mejora la estratificación y el seguimiento de la enfermedad de Gaucher.
Palabras clave:
Biomarcadores genéticos, biomarcadores séricos, Enfermedad de
Gaucher, GBA1, Lyso-Gb1, seguimiento clínico.
Abstract: Gaucher disease is a hereditary lysosomal disorder characterized by marked clinical
heterogeneity and the limited capacity of conventional diagnostic methods to comprehensively
reflect disease progression and therapeutic response. This situation highlights the need for more
precise tools to improve diagnosis and clinical monitoring of patients. The objective of this study
was to analyze the available scientific evidence on serum and genetic biomarkers used in the
diagnosis, progression, and monitoring of Gaucher disease, evaluating their clinical utility and
their contribution to therapeutic decision-making. A systematic review was conducted following
the PRISMA 2020 guidelines, consulting databases such as Scopus, PubMed, Redalyc, and
SciELO. Studies published between 2016 and 2026 were included, ultimately yielding 13 articles
for qualitative and descriptive analysis. The main results show that serum biomarkers such as
chitotriosidase, CCL18, and especially Lyso-Gb1 are the most widely used to assess disease
burden, clinical progression, and treatment response. Furthermore, mutations in the GBA1 gene,
particularly N370S and L444P, are associated with different clinical phenotypes, ranging from
mild to severe neuronopathic forms, although with phenotypic variability. The integration of
serum and genetic biomarkers improves severity stratification and therapeutic monitoring. It is
concluded that Lyso-Gb1, chitotriosidase, and CCL18 are useful biomarkers for evaluating
progression and therapeutic response, while GBA1 variants are associated with different clinical
phenotypes. Their integration improves the stratification and monitoring of Gaucher disease.
Keywords: Clinical follow-up, Gaucher disease, GBA1, genetic biomarkers, Lyso-Gb1, serum
biomarkers.
Copyright: Derechos de autor 2026 Tania
Rocio Ortiz Quinchiguango, Eliana
Elizabeth Martínez Durán.
Esta obra está bajo una licencia internacional
Creative Commons Atribución-
NoComercial 4.0.
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1. Introducción
La identificación y el seguimiento de la enfermedad de Gaucher representan un desafío clínico y de laboratorio
debido a su carácter hereditario, progresivo y multisistémico, además de la marcada heterogeneidad fenotípica
observada entre los pacientes. Esta variabilidad dificulta establecer criterios uniformes para valorar la actividad
de la enfermedad, anticipar su evolución y determinar con precisión la respuesta al tratamiento. En este
contexto, resulta necesario complementar los métodos diagnósticos convencionales con herramientas capaces
de reflejar de manera más sensible los cambios fisiopatológicos asociados con la enfermedad.
La enfermedad de Gaucher es un trastorno autosómico recesivo de depósito lisosomal causado por
variantes patogénicas en el gen GBA1, responsables de una disminución de la actividad de la enzima
β-glucocerebrosidasa. Esta alteración favorece la acumulación progresiva de glucosilceramida y otros
metabolitos relacionados, principalmente en los lisosomas de los macrófagos. Como consecuencia,
pueden presentarse manifestaciones hematológicas, hepatoesplénicas, óseas y, en determinados
fenotipos, neurológicas, lo que explica la considerable variabilidad clínica entre los pacientes (Rivera
et al., 2021; Salgado et al., 2021; Freyre et al., 2023).
Desde el punto de vista diagnóstico, la enfermedad de Gaucher se evalúa mediante la combinación de
hallazgos clínicos, determinación de la actividad de β-glucocerebrosidasa, análisis molecular de GBA1 y
estudios hematológicos e imagenológicos. Aunque estos procedimientos constituyen elementos fundamentales
para establecer el diagnóstico, pueden presentar limitaciones para reflejar de manera dinámica la carga
biológica, la actividad residual y determinados cambios relacionados con la progresión clínica. Estas
limitaciones adquieren especial relevancia en etapas tempranas, durante el seguimiento longitudinal o cuando
se requiere valorar modificaciones asociadas con la respuesta terapéutica (Villegas et al., 2021).
En este escenario, los biomarcadores séricos han adquirido importancia como herramientas
complementarias para estimar procesos fisiopatológicos relacionados con la acumulación de sustratos,
la activación macrofágica, la inflamación y el daño tisular. Paralelamente, la caracterización de las
variantes de GBA1 permite establecer el defecto molecular subyacente y analizar posibles asociaciones
entre determinados genotipos y las manifestaciones clínicas. La integración de información bioquímica
y genética puede, por tanto, contribuir a una caracterización más amplia de la enfermedad y a una
interpretación clínica individualizada (Maroto-García et al., 2024).
Entre los biomarcadores séricos estudiados, la quitotriosidasa, CCL18 y la glucosilesfingosina,
conocida como Lyso-Gb1, destacan por su utilización en la evaluación de pacientes con enfermedad
de Gaucher. Da Silva-José et al. (2021) señalan que estos marcadores se encuentran entre los de mayor
validación clínica para el seguimiento de la actividad de la enfermedad. De forma complementaria,
Dardis et al. (2022) indican que la confirmación diagnóstica debe sustentarse principalmente en la
demostración de la deficiencia enzimática y en el análisis molecular de GBA1, mientras que los
biomarcadores aportan información adicional para el seguimiento clínico y terapéutico.
Dentro de este grupo, Lyso-Gb1 ha adquirido particular relevancia por su relación con la carga de
enfermedad y su comportamiento durante el tratamiento. El-Beshlawy et al. (2024) plantean que este
biomarcador puede resultar útil para el seguimiento y presentar potencial valor pronóstico en
determinados contextos clínicos. La identificación temprana de alteraciones bioquímicas y genéticas
también puede favorecer decisiones terapéuticas oportunas, aspecto relevante debido a que el inicio
precoz del tratamiento puede contribuir a limitar la aparición de complicaciones irreversibles
(Colquicocha-Murillo et al., 2015).
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A pesar de estos avances, la literatura presenta variabilidad en los biomarcadores analizados, las
poblaciones estudiadas, las variantes genéticas reportadas y los criterios empleados para determinar su
utilidad clínica. Esta heterogeneidad dificulta establecer una visión integrada sobre qué marcadores
ofrecen mayor valor para identificar actividad de la enfermedad, estimar severidad o valorar la respuesta
terapéutica. Por ello, resulta pertinente sintetizar la evidencia disponible sobre la relación entre
biomarcadores séricos, características genéticas y manifestaciones clínicas de la enfermedad de Gaucher.
En este contexto, el objetivo de la presente investigación es analizar la evidencia científica disponible
sobre los biomarcadores séricos y las variantes genéticas utilizadas en el diagnóstico, la evaluación de
la progresión y el seguimiento clínico de la enfermedad de Gaucher, con énfasis en su utilidad clínica,
su relación con las manifestaciones de la enfermedad y su aporte al monitoreo terapéutico. Para
alcanzar este propósito, la revisión integra los principales hallazgos relacionados con biomarcadores
séricos, variantes del gen GBA1 y las asociaciones descritas entre ambos componentes.
A partir de este objetivo se plantearon tres preguntas de investigación: (1) ¿Cuáles son los
principales biomarcadores séricos reportados en la literatura para la enfermedad de Gaucher y qué
utilidad clínica se les atribuye en la evaluación de la progresión de la enfermedad y la respuesta
terapéutica? (2) ¿Cuáles son las variantes más frecuentes del gen GBA1 descritas en la literatura
científica y qué relación reportan los estudios con las manifestaciones clínicas de la enfermedad de
Gaucher? (3) ¿Qué relación se ha reportado entre los biomarcadores séricos y las variantes genéticas
en el diagnóstico y seguimiento clínico de la enfermedad de Gaucher?
2. Metodología
Se realizó una revisión sistemática de la literatura con enfoque cualitativo y alcance descriptivo-
analítico, desarrollada conforme a los lineamientos establecidos en la declaración PRISMA 2020. La
revisión se orientó al análisis de la evidencia científica disponible sobre biomarcadores séricos y
variantes genéticas relacionados con el diagnóstico, la progresión y el seguimiento clínico de la
enfermedad de Gaucher. El proceso comprendió la identificación, selección, evaluación metodológica
y síntesis de los estudios que cumplieron los criterios previamente establecidos.
Criterios de inclusión y exclusión
Se incluyeron artículos publicados en inglés o español entre 2016 y el 19 de junio de 2026, fecha en la que
se realizó la última consulta de las bases de datos. Los estudios considerados abordaron biomarcadores
séricos, variantes genéticas o ambos componentes en relación con el diagnóstico, la progresión, las
manifestaciones clínicas o el seguimiento de la enfermedad de Gaucher. También se admitieron
investigaciones realizadas en humanos, modelos animales, modelos celulares y conjuntos de datos de
expresión génica cuando sus resultados contribuyeron a responder las preguntas de investigación.
Se excluyeron cartas al editor, resúmenes de congresos, publicaciones con duplicidad de datos y
estudios que no aportaron información relacionada directamente con los objetivos de la revisión.
También se descartaron los trabajos clasificados con riesgo metodológico moderado, alto o crítico, de
acuerdo con las herramientas de evaluación utilizadas. Para orientar la estrategia de búsqueda,
establecer los componentes de elegibilidad y estructurar la extracción de información, se empleó el
método PICOS, cuyos elementos se presentan en la tabla 1.
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Tabla 1
Criterios considerados para cada componente PICOS
Componente
Descripción
P (Población)
Pacientes con enfermedad de Gaucher tipos 1, 2 y 3, sin restricción de edad o sexo; portadores de
variantes del gen GBA1; controles sanos y muestras biológicas humanas. También se consideraron
modelos animales y celulares, conjuntos de datos de expresión génica y poblaciones procedentes de
estudios clínicos previamente publicados.
I
(Intervención/exposición)
Evaluación de biomarcadores séricos y variantes genéticas relacionados con el diagnóstico, la
progresión y el seguimiento de la enfermedad de Gaucher. Se consideraron Lyso-Gb1, CHIT1,
CCL18, NfL, GFAP y otros marcadores metabólicos, inflamatorios o neurológicos, además de
mutaciones y variantes del gen GBA1.
C (Comparador)
Comparación entre biomarcadores, variantes genéticas, tipos clínicos, niveles de severidad y estados
terapéuticos. También se consideraron controles sanos, portadores, pacientes tratados y no tratados,
métodos diagnósticos convencionales, actividad enzimática y parámetros clínicos o de laboratorio.
O (Resultados)
Utilidad diagnóstica y pronóstica de los biomarcadores; asociación con la carga, severidad y
progresión de la enfermedad; relación genotipo-fenotipo; identificación del compromiso neurológico;
y evaluación de la respuesta a la terapia de reemplazo enzimático o a la terapia de reducción de
sustrato.
S (Diseño)
Estudios observacionales, experimentales y revisiones sistemáticas que aportaron información
relevante para responder las preguntas de investigación.
Estrategia de búsqueda
La búsqueda bibliográfica se realizó en las bases de datos Scopus, PubMed, Redalyc y SciELO,
seleccionadas por su cobertura y pertinencia en el ámbito biomédico. La estrategia se estructuró
mediante términos relacionados con biomarcadores séricos, biomarcadores genéticos, variantes
moleculares y enfermedad de Gaucher, combinados mediante operadores booleanos. Las cadenas
fueron adaptadas a la sintaxis y las características específicas de cada base de datos.
Las búsquedas se limitaron al periodo comprendido entre 2016 y 2026 y se aplicaron los criterios
disponibles en cada fuente respecto al tipo de documento e idioma. La tabla 2 presenta las cadenas
empleadas, las bases de datos consultadas y el número de registros recuperados. En total, la estrategia
permitió identificar 83 registros antes de la eliminación de duplicados y de la aplicación de los criterios
de elegibilidad.
Tabla 2
Bases de datos y estrategias de búsqueda
Cadena de búsqueda
N.º de
registros
(TITLE((biomarker* OR "biological marker*" OR marker* OR "serum biomarker*" OR "blood biomarker*" OR
"circulating biomarker*" OR "genetic biomarker*" OR "molecular marker*")) AND TITLE(("Gaucher disease"
OR "Gaucher's disease"))) AND (LIMIT-TO(DOCTYPE,"ar") OR LIMIT-TO(DOCTYPE,"re")) AND PUBYEAR >
2015 AND PUBYEAR < 2027 AND LIMIT-TO(LANGUAGE,"English")
Scopus 47
(biomarker* OR "biological marker*" OR marker* OR "serum biomarker*" OR "blood biomarker*" OR
"circulating biomarker*" OR "genetic biomarker*" OR "molecular marker*") AND ("Gaucher disease" OR
"Gaucher's disease")
PubMed 33
(biomarker* OR "biological marker*" OR marker* OR "serum biomarker*" OR "blood biomarker*" OR
"circulating biomarker*" OR "genetic biomarker*" OR "molecular marker*") AND ("Gaucher disease" OR
"Gaucher's disease")
Redalyc 2
(biomarker* OR "biological marker*" OR marker* OR "serum biomarker*" OR "blood biomarker*" OR
"circulating biomarker*" OR "genetic biomarker*" OR "molecular marker*") AND ("Gaucher disease" OR
"Gaucher's disease")
SciELO 1
Total
83
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Selección de estudios
La selección de los estudios se desarrolló mediante un procedimiento secuencial que comprendió la
identificación de los registros recuperados, la eliminación de duplicados y el cribado mediante títulos,
resúmenes y palabras clave. Posteriormente, se intentó recuperar el texto completo de las publicaciones
potencialmente elegibles y se evaluó su correspondencia con los criterios establecidos. Finalmente, los
estudios seleccionados fueron sometidos a extracción, organización y síntesis de la información
relevante para responder las preguntas de investigación.
Durante la fase de identificación se recuperaron 83 registros: 47 procedentes de Scopus, 33 de
PubMed, 2 de Redalyc y 1 de SciELO. Se eliminaron 4 registros duplicados antes del cribado, por lo
que 79 publicaciones fueron evaluadas mediante título y resumen. En esta etapa se excluyeron 38
registros por no corresponder con el objetivo de la revisión o por no aportar información pertinente
para responder las preguntas planteadas.
Como resultado del cribado, 41 publicaciones fueron consideradas para la recuperación del texto
completo. De estas, 9 no pudieron recuperarse, por lo que 32 documentos fueron examinados para
determinar su elegibilidad. Después de aplicar los criterios de inclusión, exclusión y calidad
metodológica, se excluyeron 19 estudios y se incorporaron 13 investigaciones en la síntesis final. La
figura 1 presenta el diagrama de flujo PRISMA 2020 y detalla las diferentes etapas del proceso de
selección.
Figura 1
Diagrama PRISMA 2020
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Evaluación del riesgo de sesgo
La calidad metodológica y el riesgo de sesgo de los estudios recuperados a texto completo se evaluaron
mediante herramientas específicas de acuerdo con el diseño metodológico de cada investigación. Para
los estudios observacionales no aleatorizados se utilizó ROBINS-I, instrumento que examina siete
dominios relacionados con posibles fuentes de sesgo y permite clasificar el riesgo como bajo,
moderado, serio o crítico. Las revisiones sistemáticas y los metanálisis fueron evaluados mediante
AMSTAR 2, instrumento compuesto por 16 ítems, siete de los cuales corresponden a dominios críticos.
La evaluación se aplicó antes de establecer la muestra definitiva de estudios incluidos en la síntesis.
De acuerdo con los criterios metodológicos definidos para esta revisión, únicamente se conservaron
las investigaciones que alcanzaron una valoración compatible con bajo riesgo de sesgo o calidad
metodológica suficiente. Los estudios clasificados con riesgo moderado, serio, alto o crítico fueron
excluidos de la síntesis final. Los resultados de este procedimiento se presentan de forma resumida en
la figura 2.
Figura 2
Evaluación del riesgo de sesgo
Métodos de síntesis
Para integrar la evidencia seleccionada, se diseñó una matriz de extracción y análisis en la que se
registraron de manera sistemática las características metodológicas de cada investigación, la población
o modelo estudiado, los biomarcadores y variantes genéticas evaluados, así como las técnicas
empleadas para su identificación. También se recopilaron los principales resultados clínicos,
bioquímicos y genéticos relacionados con la progresión de la enfermedad, el diagnóstico y la respuesta
terapéutica.
La información obtenida se organizó de acuerdo con las preguntas de investigación y se examinó
mediante una síntesis cualitativa descriptiva. Este procedimiento permitió comparar los
biomarcadores séricos reportados, identificar las principales variantes de GBA1 y analizar las
asociaciones descritas entre genotipo, fenotipo, actividad de la enfermedad y respuesta al tratamiento.
La síntesis facilitó la identificación de patrones coincidentes, diferencias entre estudios y posibles
aplicaciones clínicas de los marcadores evaluados.
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3. Resultados
La tabla 3 sintetiza la evidencia procedente de estudios realizados en población humana sobre los principales
biomarcadores séricos y moleculares evaluados en la enfermedad de Gaucher. Los estudios analizaron
principalmente Lyso-Gb1, quitotriosidasa (CHIT1), CCL18 y otros marcadores relacionados con inflamación,
actividad macrofágica y compromiso neurológico. En conjunto, estos biomarcadores mostraron asociaciones
con la carga de enfermedad, la severidad clínica, la actividad residual y la respuesta al tratamiento.
Entre los biomarcadores analizados, Lyso-Gb1 destacó por su utilidad para valorar la actividad de la
enfermedad y monitorizar los cambios asociados con el tratamiento, mientras que CHIT1 y CCL18
reflejaron principalmente procesos vinculados con la activación macrofágica. Otros marcadores, como
NfL y GFAP, fueron estudiados en relación con el compromiso neurológico y la neurodegeneración.
Estos hallazgos respaldaron el empleo complementario de diferentes biomarcadores para caracterizar
las manifestaciones sistémicas y neurológicas de la enfermedad.
Tabla 3
Biomarcadores séricos y moleculares identificados en estudios con evidencia humana en enfermedad de Gaucher
Autor/año Población
Biomarcador o
mutación evaluada
Hallazgo principal Utilidad clínica
Carubbi et al.
(2026)
Pacientes con
enfermedad de
Gaucher tipos 1, 2 y
3.
Lyso-Gb1,
quitotriosidasa,
CCL18 y GPNMB.
Lyso-Gb1 mostró
asociación con la carga de
enfermedad y con la
actividad residual.
Seguimiento de la
progresión de la
enfermedad y evaluación de
la respuesta a ERT y SRT.
Casazza et al.
(2026)
Cohortes pediátricas
y adultas con
enfermedad de
Gaucher.
Lyso-Gb1, CHITO,
CCL18, NfL y
GFAP.
Lyso-Gb1 reflejó la carga
lisosomal, mientras que
NfL y GFAP se
relacionaron con el
compromiso neurológico.
Monitoreo de la afectación
sistémica y de la progresión
neurodegenerativa.
Gayed et al.
(2022)
Siete pacientes con
enfermedad de
Gaucher tipos 1 y 3.
Lyso-Gb1, CHITO,
ACE y TRAP.
Lyso-Gb1 mostró mayor
sensibilidad para detectar
actividad residual de la
enfermedad.
Evaluación de enfermedad
persistente y seguimiento
de la respuesta terapéutica.
Raskovalova et
al. (2020)
334 pacientes con
enfermedad de
Gaucher tipo 1.
CHIT1 y CCL18.
CHIT1 y CCL18 se
asociaron con la carga de
células de Gaucher y con
las manifestaciones
viscerales.
Estratificación de la
severidad y seguimiento
clínico.
Sahasrabudhe
et al. (2022)
18 pacientes con
enfermedad de
Gaucher tipo 1 y 18
controles.
Citocinas
inflamatorias y
marcadores de
estrés oxidativo.
Se identificó persistencia
de inflamación y estrés
oxidativo en los pacientes
evaluados.
Evaluación complementaria
de la actividad inflamatoria
y del estrés oxidativo.
Słowik et al.
(2025)
Pacientes con
enfermedad de
Gaucher tipos 1, 2 y
3, además de
portadores de
variantes en GBA1.
Lyso-Gb1, CHITO,
CCL18, ferritina y
ACE.
Lyso-Gb1 presentó mayor
especificidad para
identificar enfermedad
activa.
Seguimiento temprano de la
actividad de la enfermedad
y evaluación de la respuesta
al tratamiento.
La tabla 4 presenta los resultados obtenidos en modelos experimentales dirigidos al análisis de los
mecanismos moleculares implicados en la enfermedad de Gaucher y a la identificación de posibles
biomarcadores. Estos estudios permitieron examinar alteraciones relacionadas con la disfunción
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lisosomal, la acumulación de sustratos, la inflamación, el estrés oxidativo y la neurodegeneración. Los
hallazgos aportaron información sobre procesos fisiopatológicos que no siempre pueden evaluarse
directamente mediante estudios realizados exclusivamente en pacientes.
Los modelos experimentales también permitieron identificar marcadores y vías moleculares con
potencial aplicación en el seguimiento de la enfermedad y en el desarrollo de nuevas estrategias
terapéuticas. Se estudiaron moléculas relacionadas con estrés oxidativo, inflamación, daño neuronal y
expresión génica, cuya alteración estuvo asociada con la progresión de diferentes procesos patológicos.
Estos resultados complementaron la evidencia clínica y facilitaron la interpretación de los mecanismos
biológicos relacionados con los biomarcadores evaluados.
Desde la perspectiva de la progresión de la enfermedad, los biomarcadores séricos desempeñaron
un papel relevante en la estimación de la carga lisosomal y de la actividad inflamatoria sistémica.
CHIT1 y CCL18 se asociaron con la activación de macrófagos y con manifestaciones clínicas como
hepatoesplenomegalia, anemia y trombocitopenia, por lo que contribuyeron a valorar la severidad,
especialmente en pacientes con enfermedad de Gaucher tipo 1. No obstante, su limitada especificidad
redujo su capacidad para reflejar de manera exclusiva la actividad de la enfermedad.
Ante estas limitaciones, Lyso-Gb1 adquirió mayor relevancia como biomarcador por su relación más
directa con la alteración del metabolismo de los glucosilceramidas. Su comportamiento permitió aproximarse
con mayor precisión a la carga de enfermedad y al seguimiento de cambios asociados con la evolución clínica
o la respuesta terapéutica. En este sentido, la evidencia revisada respaldó su utilización como marcador
complementario de mayor especificidad frente a otros indicadores tradicionalmente empleados.
Desde la perspectiva de la progresión de la enfermedad, Lyso-Gb1 se presentó como uno de los
biomarcadores más consistentes, debido a su capacidad para reflejar variaciones en la carga metabólica
antes de que determinados cambios clínicos resultaran evidentes. Su asociación con parámetros como
el volumen hepático y esplénico, además de variables hematológicas, respaldó su utilidad para el
seguimiento de la evolución clínica en diferentes estadios de la enfermedad. De forma
complementaria, marcadores como ferritina y ACE aportaron información indirecta sobre el estado
inflamatorio, aunque con menor especificidad para la enfermedad de Gaucher.
En cuanto a la respuesta terapéutica, los estudios revisados mostraron una disminución de Lyso-
Gb1, CHIT1 y CCL18 después de la instauración de terapia de reemplazo enzimático (ERT) o terapia
de reducción de sustrato (SRT). Estas modificaciones se asociaron con mejorías clínicas como reducción
de la hepatoesplenomegalia, recuperación de parámetros hematológicos y estabilización de la
enfermedad. Particularmente, la dinámica de Lyso-Gb1 mostró utilidad como marcador
farmacodinámico para valorar la respuesta al tratamiento y detectar posibles situaciones de actividad
residual o respuesta terapéutica insuficiente.
La evidencia más reciente amplió la aplicación de estos biomarcadores hacia estrategias de
seguimiento más individualizadas, en las que la combinación de marcadores tradicionales y
emergentes permitió caracterizar con mayor precisión la severidad y la evolución clínica. Este enfoque
también aportó información útil para ajustar estrategias terapéuticas y reconocer manifestaciones
sistémicas o neurológicas asociadas con la progresión de la enfermedad. Dentro de este conjunto, Lyso-
Gb1 destacó como un biomarcador relevante para integrar información metabólica y terapéutica
durante el seguimiento clínico.
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Tabla 4
Evidencia experimental sobre biomarcadores y mecanismos moleculares en modelos de enfermedad de Gaucher
Autor/año Modelo experimental
Biomarcador o
mutación
evaluada
Hallazgo principal Utilidad clínica potencial
Ardizzone et
al. (2026)
Ratones Gba D409V y
controles.
Nrf2, NOX2,
HO-1, MDA y α-
sinucleína.
Se evidenció una progresión
del estrés oxidativo y del daño
neurodegenerativo.
Identificación de posibles
dianas terapéuticas
relacionadas con el estrés
oxidativo y la
neurodegeneración.
Boddupalli
et al. (2022)
Modelos murinos
complementados con
muestras humanas.
GlcSph, GlcCer,
NfL y ApoE.
GlcSph y NfL se asociaron con
procesos de daño neuronal.
Potencial utilidad para el
monitoreo de la
neurodegeneración y la
progresión de la enfermedad.
Jian et al.
(2018)
Pacientes, fibroblastos
y modelos murinos.
CHI3L1, CHIT1
y PGRN.
CHI3L1 aumentó en asociación
con la actividad inflamatoria
en modelos de enfermedad de
Gaucher.
Evaluación experimental de la
inflamación y de la respuesta al
tratamiento.
Cebolla et al.
(2024)
Modelo in silico basado
en perfiles de
expresión génica.
IL1R2, PDGFB,
PTH y GNAI3.
Se identificaron genes
candidatos relacionados con
procesos inflamatorios y daño
óseo.
Generación de hipótesis para la
identificación y validación de
nuevos biomarcadores.
La tabla 5 presenta cinco estudios seleccionados sobre variantes del gen GBA1 descritas en la literatura
científica y su relación con las manifestaciones clínicas, la severidad y el fenotipo de la enfermedad de
Gaucher. La síntesis integró evidencia procedente de estudios clínicos, revisiones y modelos
experimentales, permitiendo comparar variantes como N370S, L444P, 84GG, IVS2+1 y D409V, así como
su relación con la actividad de la glucocerebrosidasa. Los hallazgos mostraron asociaciones entre
determinadas variantes y diferentes grados de afectación, desde formas no neuronopáticas de menor
severidad hasta fenotipos con compromiso neurológico y sistémico.
En conjunto, la evidencia sintetizada permitió identificar patrones de asociación entre determinadas
variantes de GBA1 y la expresión fenotípica de la enfermedad, aunque también mostró una
variabilidad clínica considerable entre pacientes con genotipos similares. Esta heterogeneidad indicó
que la relación genotipo-fenotipo no fue absoluta y que otros factores biológicos y clínicos pudieron
influir en la severidad y evolución de la enfermedad. Por ello, la interpretación genética resultó más
útil cuando se consideró de manera conjunta con biomarcadores séricos y características clínicas.
Las mutaciones recurrentes del gen GBA1 incluyeron N370S (N409S), L444P (L483P), 84GG e IVS2+1,
identificadas con diferente frecuencia en las poblaciones analizadas. Estas variantes se asociaron con una
reducción de la actividad de la β-glucocerebrosidasa, lo que favoreció la acumulación de glucosilceramida
y otros glicoesfingolípidos en los lisosomas. Este mecanismo constituyó la base fisiopatológica de diversas
manifestaciones sistémicas y neurológicas observadas en la enfermedad de Gaucher.
En relación con las manifestaciones clínicas, los estudios mostraron diferencias fenotípicas
asociadas con determinadas variantes de GBA1. N370S se relacionó principalmente con formas no
neuronopáticas y con enfermedad de Gaucher tipo 1, caracterizada predominantemente por afectación
visceral. En contraste, L444P presentó una asociación más frecuente con fenotipos neuronopáticos de
los tipos 2 y 3 y con mayor compromiso neurológico. Las variantes 84GG e IVS2+1 también
contribuyeron a la heterogeneidad fenotípica descrita en los estudios revisados.
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Respecto a la severidad, la evidencia mostró una asociación genotipo-fenotipo relevante, aunque no
absoluta. Las variantes bialélicas de mayor impacto funcional se relacionaron con una mayor
disfunción lisosomal, acumulación de sustratos y afectación sistémica o neurológica. Sin embargo, se
observaron diferencias clínicas entre pacientes con genotipos similares, lo que indicó que el genotipo
por sí solo no permitió explicar completamente la severidad ni la evolución de la enfermedad.
Tabla 5
Principales mutaciones del gen GBA1 y su relación con la expresión clínica, severidad y fenotipo en la enfermedad de
Gaucher
Autores
Mutaciones más frecuentes
reportadas
Relación con la expresión clínica Relación con severidad y fenotipo
Ardizzone
et al. (2026)
Se analizaron mutaciones del
gen GBA1, encargado de
codificar la enzima β-
glucocerebrosidasa. Se empleó
como variante experimental
Gba D409V knock-
in en un
modelo murino. También se
consideraron variantes de
GBA1 asociadas con mayor
riesgo de enfermedad de
Parkinson.
Las alteraciones en GBA1 generan
deficiencia de glucocerebrosidasa
(GCase), provocan disfunción
lisosomal y favorecen la
acumulación de α-sinucleína.
Estos mecanismos se relacionan
con procesos de
neurodegeneración y
parkinsonismo.
Las variantes de mayor severidad
se relacionan con mayor estrés
oxidativo y disfunción lisosomal.
En el modelo D409V se observó
progresión del daño
dopaminérgico, la inflamación y el
estrés oxidativo tardío entre los 60 y
90 días.
Boddupalli
et al. (2022)
N370S (p.Asn409Ser), variante
frecuente en la enfermedad de
Gaucher tipo 1 y generalmente
asociada con formas no
neuronopáticas. L444P
(p.Leu483Pro), variante
relacionada con formas
neuronopáticas y con
enfermedad de Gaucher tipo 3.
Las mutaciones en GBA1 alteran la
producción o actividad de la
glucocerebrosidasa (GCase),
ocasionando acumulación
lisosomal de glicoesfingolípidos.
Este proceso puede contribuir a
neuroinflamación y
neurodegeneración, especialmente
en variantes de mayor severidad.
N370S se asocia generalmente con
un fenotipo más leve y con
enfermedad de Gaucher tipo 1.
L444P se relaciona con fenotipos
neuronopáticos de mayor
severidad. Una mayor acumulación
de sustrato puede acompañarse de
mayor afectación clínica y
neuroinflamatoria.
Carubbi et
al. (2026)
Se reportaron principalmente
N370S (p.N409S), L444P
(p.L483P), 84GG e IVS2+1. Estas
variantes representan una
proporción importante de los
alelos descritos en población
judía asquenazí y también se
encuentran en otras
poblaciones.
Las mutaciones en GBA1 producen
deficiencia de GCase y favorecen la
acumulación de glucosilceramida.
Esto puede dar lugar a fenotipos
variables, desde formas no
neuronopáticas hasta formas con
compromiso neurológico. El
genotipo contribuye a explicar la
ex
presión clínica, aunque no la
determina completamente.
N370S se relaciona con fenotipos
más leves y con enfermedad de
Gaucher tipo 1, mientras que L444P
se asocia con fenotipos
neuronopáticos más severos de los
tipos 2 y 3. Las variantes bialélicas
de mayor impacto suelen asociarse
con mayor gravedad, aunque existe
solapamiento clínico entre
genotipos.
Casazza et
al. (2026)
Se describieron las variantes
N370S (p.Asn409Ser), L444P
(p.Leu483Pro), 84GG e IVS2+1,
además de numerosas
variantes adicionales de GBA1.
L444P se ha asociado
especialmente con formas
neuronopáticas.
Las alteraciones en GBA1
producen déficit de
glucocerebrosidasa y acumulación
de glucosilceramida y Lyso-Gb1.
El fenotipo clínico varía según el
tipo de mutación: N370S se
relaciona principalmente con
formas no neuronopáticas,
mientras que L444P se asocia con
formas neuronopáticas.
Las variantes de mayor severidad
se relacionan con mayor
neurodegeneración. La
homocigosis para L444P puede
asociarse con formas clínicas
graves, mientras que N370S suele
relacionarse con fenotipos más
leves o predominantemente
viscerales. La mayor severidad
puede acompañarse de mayor
disfunción lisosomal y afectación
del sistema nervioso central.
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Giuffrida et
al. (2023)
Se reportaron las variantes
N370S (N409S), L444P, RecNciI
y 84GG. RecNciI corresponde a
un alelo recombinante de GBA1
derivado de eventos de
recombinación con el
pseudogén GBAP1.
Las mutaciones en GBA1 provocan
deficiencia de β-
glucocerebrosidasa y acumulación
de glucosilceramida y Lyso-Gb1.
Estas alteraciones se asocian con
manifestaciones clínicas variables,
desde formas no neuronopáticas
hasta formas neuronopáticas. El
genotipo
influye en el grado de
afectación clínica, aunque no
explica por completo su
variabilidad.
L444P se asocia con fenotipos de
mayor severidad y compromiso
neuronopático, especialmente en
las formas tipo 2 y 3. N370S se
relaciona principalmente con
formas más leves de tipo 1. Una
mayor pérdida de actividad
enzimática puede asociarse con
mayor afect
ación sistémica y
neurológica.
La tabla 6 sintetiza cinco estudios que analizaron conjuntamente las variantes de GBA1 y los
biomarcadores asociados con la enfermedad de Gaucher. Los resultados mostraron relaciones entre
determinadas alteraciones genéticas y las concentraciones de Lyso-Gb1, quitotriosidasa, CCL18 y
marcadores vinculados con daño neurológico, como NfL y GFAP. Esta integración permitió examinar
cómo el defecto molecular se relacionó con la actividad fisiopatológica, la expresión fenotípica y los
parámetros utilizados para el seguimiento clínico.
Tabla 6
Relación entre biomarcadores séricos y genéticos en el diagnóstico y seguimiento clínico de la enfermedad de Gaucher
Autores
Asociación entre genotipo y
biomarcadores
Biomarcadores como reflejo de
expresión genética
Utilidad conjunta en
diagnóstico y seguimiento
Boddupalli
et al. (2022)
Las mutaciones en GBA1, gen que
codifica la enzima β-
glucocerebrosidasa, se asocian con
alteraciones en biomarcadores
como GlcSph (glucosilesfingosina)
en suero, NfL, relacionado con
daño neuronal, y ApoE, vinculado
con la respuesta inflamatoria. Se
observ
a una asociación entre la
carga mutacional y los niveles de
estos biomarcadores.
GlcSph refleja el defecto funcional
de la glucocerebrosidasa (GCase)
asociado con mutaciones en GBA1.
NfL refleja daño neuronal
secundario, mientras que ApoE se
relaciona con la respuesta
neuroinflamatoria. En conjunto,
estos biomarcadores reflejan la
acti
vidad fisiopatológica asociada
con las alteraciones de GBA1.
La integración de genotipo y
biomarcadores puede contribuir
al diagnóstico de las formas
neuronopáticas de la enfermedad
de Gaucher, la estratificación de la
severidad, el seguimiento de la
progresión de la enfermedad y la
evaluación de la respuesta a la
terapia de reducción de sustrato
(SRT). Este enfoque favorece una
atención más individualizada.
Carubbi et
al. (2026)
Las mutaciones de mayor
severidad se asocian con niveles
elevados de Lyso-Gb1. Una mayor
carga mutacional también se
relaciona con incremento de
biomarcadores inflamatorios, entre
ellos CCL18 y quitotriosidasa, así
como con alteraciones del volumen
esplénico y hepático.
Las alteraciones en GBA1 producen
disminución de la actividad de
GCase, lo que favorece el
incremento de Lyso-
Gb1. Este
biomarcador refleja la acumulación
de sustrato, la disfunción lisosomal
y la actividad fisiopatológica
derivada del defecto genético.
La combinación de análisis
genético y biomarcadores
contribuye al diagnóstico
temprano, la confirmación
molecular y bioquímica, la
estratificación de la severidad y
el seguimiento de la respuesta
al tratamiento con ERT o SRT.
La integración de Lyso-Gb1 y
G
BA1 puede aportar
información diagnóstica y
pronóstica complementaria.
Casazza et
al. (2026)
Las mutaciones de mayor severidad
se asocian con concentraciones
elevadas de Lyso-Gb1. Una mayor
carga genética se relaciona con
incremento de marcadores
inflamatorios como quitotriosidasa y
El defecto en GBA1 se asocia con
disminución de la actividad de
GCase, aumento de
glucosilceramida y Lyso-Gb1,
además de activación de
mecanismos inflamatorios y
La integración de
biomarcadores y análisis
genético permite apoyar el
diagnóstico temprano,
estratificar la severidad,
estimar la posibilidad de un
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CCL18. La afectación neurológica
también puede asociarse con
aumento de NfL y GFAP en el sistema
nervioso central. El genotipo influye
en los niveles de biomarcadores
periféricos y centrales.
neurodegenerativos. Lyso-Gb1
actúa como un indicador de la
cascada patológica derivada del
defecto genético.
fenotipo neuronopático y
monitorizar la progresión
neurológica mediante NfL y
GFAP. Lyso-
Gb1 también
puede emplearse para valorar
la respuesta terapéutica.
Gayed et al.
(2022)
Los genotipos de mayor severidad
se asocian con niveles más
elevados de Lyso-Gb1. Una mayor
carga mutacional también se
relaciona con mayor activación
macrofágica y aumento de
quitotriosidasa. En algunos casos,
los biomarcadores permanecen
elevados durante
el tratamiento,
reflejando actividad biológica
residual de la enfermedad.
Las mutaciones en GBA1 se asocian
con disminución de la actividad
enzimática de GCase, lo que
produce acumulación de
glucosilceramida y aumento de
Lyso-
Gb1. La activación de
macrófagos se relaciona con
concentraciones elevadas de
quitotriosidasa y con inflamación
sistémica persistente. Lyso-Gb1
refleja de forma cercana el defecto
funcional asociado con GBA1.
La integración de genotipo y
biomarcadores contribuye al
diagnóstico precoz, el
seguimiento longitudinal de la
enfermedad residual, la
evaluación individualizada de
la respuesta terapéutica y la
identificación de posibles
problemas de adherencia al
tratami
ento. También puede
apoyar decisiones relacionadas
con ajustes terapéuticos o
cambios entre ERT y SRT.
Giuffrida et
al. (2023)
Los genotipos de mayor severidad
se asocian con niveles elevados de
Lyso-
Gb1. Una mayor carga
mutacional también se relaciona
con aumento de la inflamación
macrofágica, evidenciada por
concentraciones elevadas de
quitotriosidasa y CCL18. La
persistencia de estos
biomarcadores puede observarse
en enfermedad activa o avanzada.
Las mutaciones en GBA1
disminuyen la actividad de β-
glucocerebrosidasa, favoreciendo la
acumulación de glucosilceramida y
la formación de Lyso-
Gb1. La
activación de macrófagos se asocia
con elevación de quitotriosidasa y
CCL18 y con un estado inflamatorio
sistémico persistente. Estos
biomarcadores reflejan la actividad
fisiopatológica relacionada con el
defecto genético.
La combinación de análisis
genético y biomarcadores
puede favorecer un
diagnóstico más preciso, la
confirmación genética y
bioquímica, la estratificación
de la severidad y el
seguimiento de la respuesta
terapéutica. Lyso-Gb1
constituye un biomarcador
relev
ante para integrar
información sobre genotipo,
fenotipo y actividad clínica.
La carga mutacional y la severidad del genotipo se asociaron con variaciones en biomarcadores séricos
como Lyso-Gb1, quitotriosidasa (CHITO) y CCL18, los cuales reflejaron diferentes componentes de la
fisiopatología de la enfermedad. Lyso-Gb1 mostró una relación estrecha con la alteración del
metabolismo de los glucosilceramidas derivada de la deficiencia de β-glucocerebrosidasa, mientras
que CHITO y CCL18 se vincularon principalmente con la activación de macrófagos y la respuesta
inflamatoria sistémica. En conjunto, estos marcadores aportaron información complementaria sobre la
actividad metabólica e inflamatoria asociada con determinadas variantes de GBA1.
En las formas neuronopáticas, los genotipos de mayor severidad también se asociaron con
incrementos de biomarcadores relacionados con daño neuroaxonal y glial, como NfL y GFAP. Estos
hallazgos sugirieron que la evaluación de biomarcadores no se limitó a la carga metabólica periférica,
sino que también pudo aportar información sobre el compromiso del sistema nervioso central. Desde
el punto de vista clínico, la integración de información genética y biomarcadores séricos favoreció una
caracterización más completa de la gravedad, el fenotipo y la evolución de la enfermedad.
Esta integración también mostró utilidad potencial para el seguimiento longitudinal de la respuesta
a la terapia de reemplazo enzimático (ERT) y a la terapia de reducción de sustrato (SRT), especialmente
cuando persistió actividad residual o cuando los cambios clínicos aún no eran evidentes. La valoración
conjunta del genotipo y de los biomarcadores permitió interpretar con mayor precisión la actividad de
la enfermedad y complementar la información obtenida mediante parámetros clínicos, hematológicos
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e imagenológicos. De este modo, ambos componentes aportaron información relevante para un
seguimiento más individualizado.
En conjunto, la relación entre variantes genéticas y biomarcadores séricos se presentó como
complementaria y clínicamente relevante. El genotipo aportó información sobre el defecto molecular
y su posible asociación con determinados fenotipos, mientras que los biomarcadores reflejaron la
actividad fisiopatológica observable durante la evolución de la enfermedad. Esta integración sustentó
un enfoque de medicina de precisión orientado a mejorar la estratificación clínica, el seguimiento
terapéutico y la interpretación conjunta de los hallazgos genéticos y bioquímicos.
4. Discusión
Los hallazgos de la presente revisión mostraron que las variantes del gen GBA1 constituyen el
fundamento molecular de la enfermedad de Gaucher, debido a que alteran la actividad de la β-
glucocerebrosidasa y favorecen la acumulación lisosomal de glucosilceramida y otros metabolitos
relacionados. Sin embargo, los resultados también evidenciaron que la expresión clínica no
depende exclusivamente del genotipo, ya que pacientes con variantes similares pueden presentar
diferente severidad, progresión y compromiso sistémico o neurológico. Este comportamiento
confirma la naturaleza heterogénea de la enfermedad y respalda la necesidad de complementar la
información genética con indicadores bioquímicos y clínicos.
En relación con los biomarcadores séricos, los resultados fueron consistentes con Da Silva-José et al.
(2021), quienes identificaron a la quitotriosidasa, CCL18 y Lyso-Gb1 entre los marcadores con mayor
utilidad clínica para el seguimiento. La presente revisión mostró que Lyso-Gb1 presentó una asociación
más estrecha con la carga metabólica y la respuesta terapéutica, mientras que CHIT1 y CCL18 reflejaron
principalmente la activación macrofágica y el componente inflamatorio sistémico. No obstante, en
concordancia con Raskovalova et al. (2017), la menor especificidad de CHIT1 y CCL18 limita su
interpretación aislada y favorece su utilización dentro de paneles combinados de seguimiento.
Desde el punto de vista diagnóstico, Dardis et al. (2022) sostienen que la confirmación de la
enfermedad debe fundamentarse en la demostración de la deficiencia de β-glucocerebrosidasa y en el
análisis molecular de GBA1. Los resultados de esta revisión respaldaron esta perspectiva, al mostrar
que los biomarcadores séricos cumplen principalmente una función complementaria y no sustitutiva
del diagnóstico enzimático y genético. Su principal aporte radicó en proporcionar información
dinámica sobre actividad residual, progresión clínica y respuesta terapéutica, aspectos que no siempre
pueden ser representados adecuadamente mediante una evaluación genética estática.
En cuanto a la relación genotipo-fenotipo, los resultados coincidieron con Colquicocha-Murillo
et al. (2015) y Gayed et al. (2022), quienes describieron asociaciones entre determinadas variantes
y distintos grados de severidad clínica. N370S se vinculó principalmente con formas no
neuronopáticas, mientras que L444P mostró una asociación más frecuente con fenotipos
neuronopáticos y de mayor severidad. Sin embargo, en concordancia con Carubbi et al. (2026), esta
asociación no fue absoluta, debido al solapamiento clínico observado entre pacientes con genotipos
similares y a la participación probable de factores modificadores adicionales.
La importancia de Lyso-Gb1 también coincidió con lo señalado por El-Beshlawy et al. (2024),
quienes plantearon su utilidad no solo para el seguimiento, sino también como potencial indicador
pronóstico. En los estudios analizados, este biomarcador mostró un comportamiento consistente
frente a cambios en la carga lisosomal y durante la respuesta a ERT o SRT, lo que respalda su
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aplicación en el monitoreo longitudinal. A diferencia de otros marcadores inflamatorios, su
relación más próxima con el metabolismo alterado de los glucosilceramidas le confiere una mayor
especificidad fisiopatológica dentro del conjunto de biomarcadores evaluados.
Otro hallazgo relevante fue la utilidad de marcadores relacionados con daño neurológico, como
NfL y GFAP, particularmente en las formas neuronopáticas. Estos biomarcadores ampliaron la
evaluación más allá de la afectación visceral y metabólica, al aportar información sobre procesos
neuroaxiales y gliales asociados con compromiso del sistema nervioso central. Su integración con
Lyso-Gb1, CHIT1, CCL18 y el genotipo podría contribuir a una caracterización más completa de
los pacientes, especialmente en aquellos con riesgo de progresión neurológica o con
manifestaciones clínicas de difícil seguimiento mediante parámetros convencionales.
En conjunto, la comparación entre la evidencia previa y los resultados de esta revisión mostró que
los biomarcadores séricos y las variantes genéticas deben interpretarse como componentes
complementarios de un mismo proceso fisiopatológico. El genotipo aporta información sobre el
defecto molecular y su posible asociación fenotípica, mientras que los biomarcadores reflejan de
manera más dinámica la actividad metabólica, inflamatoria y neurológica. Esta complementariedad
fortalece un enfoque de evaluación integral, en el que la interpretación conjunta puede mejorar la
estratificación clínica, el seguimiento terapéutico y la identificación de actividad residual.
No obstante, la evidencia disponible presentó limitaciones relacionadas con la heterogeneidad
metodológica, el reducido tamaño de algunas muestras, la diversidad de biomarcadores evaluados
y la ausencia de puntos de corte uniformes. Estas diferencias dificultan la comparación directa
entre estudios y limitan la posibilidad de establecer criterios universales para interpretar
concentraciones de biomarcadores o asociaciones genotipo-fenotipo. Además, la inclusión de
diseños clínicos, experimentales y revisiones aportó una visión amplia del problema, pero también
incrementó la variabilidad en las metodologías y en los desenlaces analizados.
Por ello, futuras investigaciones deberían orientarse hacia la validación multicéntrica de paneles
de biomarcadores, la estandarización de puntos de corte y el desarrollo de modelos integradores
que combinen información genética, bioquímica, clínica e imagenológica. También sería pertinente
ampliar los estudios longitudinales para determinar el comportamiento de estos marcadores en
diferentes estadios de la enfermedad y durante distintas estrategias terapéuticas. Este enfoque
permitiría fortalecer la utilidad clínica de los biomarcadores y avanzar hacia estrategias de
seguimiento individualizado y medicina de precisión en la enfermedad de Gaucher.
5. Conclusiones
Los principales biomarcadores séricos identificados para la enfermedad de Gaucher fueron Lyso-Gb1,
quitotriosidasa (CHIT1) y CCL18. Entre ellos, Lyso-Gb1 mostró la mayor consistencia para reflejar la
carga metabólica y la evolución de la enfermedad, mientras que CHIT1 y CCL18 se relacionaron
principalmente con la activación macrofágica y el componente inflamatorio sistémico. Su
comportamiento durante la terapia de reemplazo enzimático y la terapia de reducción de sustrato
respaldó su utilidad para el seguimiento longitudinal y la valoración de la respuesta terapéutica.
Las variantes del gen GBA1 reportadas con mayor frecuencia incluyeron N370S (N409S), L444P
(L483P), 84GG e IVS2+1, aunque su distribución varió según la población analizada. N370S se asoció
principalmente con formas no neuronopáticas y con enfermedad de Gaucher tipo 1, mientras que
L444P mostró una asociación más frecuente con fenotipos neuronopáticos de mayor severidad. No
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obstante, la variabilidad observada entre pacientes con genotipos similares confirmó que la relación
genotipo-fenotipo es relevante, pero no suficiente para explicar por sí sola la expresión clínica y la
progresión de la enfermedad.
La relación entre las variantes de GBA1 y los biomarcadores séricos mostró un carácter
complementario, debido a que el análisis genético permite identificar el defecto molecular, mientras
que los biomarcadores reflejan de forma más dinámica sus consecuencias metabólicas, inflamatorias y
neurológicas. La integración de ambos componentes permitió una mejor caracterización del fenotipo,
la severidad y la actividad residual, además de aportar información para el seguimiento terapéutico.
Esta combinación resulta especialmente relevante cuando la información genética aislada no permite
anticipar con precisión la evolución clínica del paciente.
En conjunto, los hallazgos respaldan un enfoque integrado que combine evaluación genética,
biomarcadores séricos y parámetros clínicos para el diagnóstico y seguimiento de la enfermedad de
Gaucher. Lyso-Gb1 se consolidó como uno de los marcadores más relevantes para el monitoreo
metabólico, mientras que CHIT1, CCL18 y los marcadores neurológicos aportaron información
complementaria sobre otros componentes fisiopatológicos. La estandarización de estos indicadores y
su validación en estudios longitudinales y multicéntricos podrían fortalecer su aplicación en
estrategias de medicina de precisión y seguimiento individualizado.
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Esprint Investigación
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Vol. 5 N° Esp.2, Edición Especial 2026 (128-144)
Salud y Ciencias de la Vida
ISSN: 2960-8317
Tania Rocio Ortiz Quinchiguango
, Eliana Elizabeth Martínez Durán
144
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Transparencia
Conflicto de interés
Las autoras declaran que no existen conflictos de interés de naturaleza alguna como parte de la
presente investigación.
Fuente de financiamiento
Las autoras financiaron completamente la investigación.
Contribución de autoría
Tania Rocio Ortiz Quinchiguango: Metodología, análisis formal, investigación, gestión de datos,
visualización, redacción - preparación del borrador original, redacción - revisión y edición,
financiamiento, recursos, supervisión.
Eliana Elizabeth Martínez Durán: Conceptualización, metodología, software, validación, análisis
formal, visualización, redacción - preparación del borrador original, redacción - revisión y edición,
financiamiento, administración del proyecto, recursos.
Las autoras contribuyeron activamente en el análisis de los resultados, revisión y aprobación del
manuscrito final.