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Salud y Ciencias de la Vida
ISSN: 2960-8317
297
Artículo de revisión
Control y prevención de la miopía infantil mediante
intervención multifactorial: revisión narrativa
Control and prevention of childhood myopia through multifactorial
intervention: a narrative review
Dayana Pauled Rodríguez Cevallos*
Escuela Superior Politécnica de Chimborazo
Riobamba - Ecuador
pauledcevallos2705@gmail.com
https://orcid.org/0009-0007-4541-410X
María Fernanda Sotalin Torres
Universidad de las Américas
Quito - Ecuador
mfsotalin@hotmail.com
https://orcid.org/0000-0002-5072-0431
*Correspondencia:
pauledcevallos2705@gmail.com
Cómo citar este artículo:
Rodríguez, D., & Sotalin, M. (2025). Control
y prevención de la miopía infantil mediante
intervención multifactorial: revisión
narrativa. Esprint Investigación, 4(3), 297-309.
https://doi.org/10.61347/ei.v4i3.219
Recibido: 4 de noviembre de 2025
Aceptado: 10 de diciembre de 2025
Publicado: 15 de diciembre de 2025
Resumen: La miopía infantil se ha convertido en un problema cada vez más relevante en
la salud visual pediátrica debido a su incremento sostenido y a las implicaciones
académicas y sociales que conlleva. Su aparición se relaciona con varios factores que
actúan al mismo tiempo, entre ellos los antecedentes familiares, la escasa exposición a la
luz natural, el tiempo excesivo frente a pantallas y las actividades que requieren visión
cercana. El objetivo de esta revisión fue analizar la evidencia científica reciente sobre los
factores de riesgo, las intervenciones preventivas y las estrategias multifactoriales para
el control de la miopía en población infantil. Para ello, se revisó literatura científica
publicada entre 2017 y 2025 procedente de bases de datos académicas y documentos
institucionales especializados. Los resultados muestran que las intervenciones ópticas,
como las gafas de desenfoque periférico, los lentes de contacto terapéuticos y la
ortoqueratología, han demostrado reducir la progresión miópica. Además, la atropina en
bajas concentraciones es una opción farmacológica eficaz y bien tolerada, mientras que
las intervenciones conductuales suelen funcionar mejor cuando se aplican como parte de
un manejo combinado. La evidencia también sugiere que aumentar el tiempo al aire libre,
regular el uso de pantallas, mantener hábitos adecuados de higiene visual y realizar un
monitoreo clínico periódico son aspectos importantes para la prevención y el manejo
integral de esta condición. En conclusión, la miopía infantil requiere un enfoque integral
que combine acciones en los ámbitos escolar, familiar y clínico, orientado a disminuir su
incidencia, controlar su progresión y mejorar la salud visual de los niños.
Palabras clave: Control de la miopía, factores de riesgo, intervenciones multifactoriales,
miopía infantil.
Abstract: Childhood myopia has become an increasingly significant concern in pediatric visual
health due to its sustained rise and the academic and social implications it entails. Its onset is
associated with multiple factors that act simultaneously, including family history, limited
exposure to natural light, excessive screen time, and activities that require near vision. The
objective of this review was to analyze recent scientific evidence on risk factors, preventive
interventions, and multifactorial strategies for the control of myopia in the pediatric population.
To achieve this, scientific literature published between 2017 and 2025 from academic databases
and specialized institutional sources was reviewed. The results show that optical interventions
such as peripheral defocus glasses, therapeutic contact lenses, and orthokeratology have
demonstrated effectiveness in reducing myopic progression. In addition, low-dose atropine is an
effective and well-tolerated pharmacological option, while behavioral interventions tend to be
more effective when implemented as part of a combined management approach. Evidence also
suggests that increasing outdoor time, regulating screen use, maintaining adequate visual
hygiene habits, and ensuring regular clinical monitoring are key components for the prevention
and comprehensive management of this condition. In conclusion, childhood myopia requires an
integrated approach that combines actions across school, family, and clinical settings, aimed at
reducing its incidence, controlling progression, and improving children’s visual health.
Keywords: Childhood myopia, multifactorial interventions, myopia control, risk factors.
Copyright: Derechos de autor 2025 Dayana
Pauled Rodríguez Cevallos, María Fernanda
Sotalin Torres.
Esta obra está bajo una licencia internacional
Creative Commons Atribución-
NoComercial 4.0.
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1. Introducción
La miopía infantil ha aumentado de manera acelerada en las últimas décadas, impulsada por el uso
prolongado de pantallas, la escasa exposición a la luz natural, hábitos visuales inadecuados y la falta
de controles oftalmológicos regulares. Sin embargo, la respuesta institucional y familiar continúa
siendo fragmentada, sin estrategias coordinadas que integren educación visual, modificación de
hábitos, mejoras en el entorno y seguimiento clínico. Esta ausencia de acciones integrales dificulta la
prevención y el control de su progresión, elevando el riesgo de complicaciones visuales y afectando el
rendimiento académico y la calidad de vida de los niños (Lanca et al., 2022; Chun-Wen & Jing-Yan,
2024).
Actualmente, se estima que uno de cada tres niños en edad escolar presenta miopía, y que para 2050
alrededor del 50% de la población mundial será miope, lo cual representa una emergencia
epidemiológica global (International Myopia Institute, 2025; Liang et al., 2025). La prevalencia es
especialmente alta en contextos urbanos y países en desarrollo, donde el incremento del tiempo frente
a pantallas y la reducción de actividades al aire libre han modificado el desarrollo visual infantil.
La miopía infantil constituye un desafío sanitario significativo debido a su asociación con
complicaciones como maculopatía miópica, glaucoma o desprendimiento de retina, y al impacto
negativo que provoca en el aprendizaje, la socialización y el bienestar emocional. Por ello, la detección
precoz, el seguimiento regular y un tratamiento oportuno son esenciales para reducir secuelas a largo
plazo (Guzmán et al., 2021).
Cuando no se detecta ni corrige de manera temprana, la baja agudeza visual puede comprometer
el desarrollo cognitivo, el desempeño académico y la participación en actividades escolares. La
literatura destaca que la intervención precoz favorece el rendimiento escolar y el desarrollo
neuropsicomotor, y evita síntomas como fatiga ocular o incomodidad visual durante tareas cotidianas
(Junior et al., 2021).
La progresión de la miopía también puede limitar la participación en actividades recreativas y
deportivas, afectando la vida social y emocional. En casos de miopía alta, el riesgo de desprendimiento
de retina, glaucoma y maculopatías es considerable, lo que subraya la necesidad del control
oftalmológico regular (Valbuena & Arroyo, 2025).
El desarrollo axial del ojo determina el enfoque visual y, cuando la longitud axial es excesiva, la
imagen se forma delante de la retina, produciendo miopía. Esta elongación, influida por factores
genéticos y ambientales como el trabajo visual prolongado o la falta de luz natural, tiene un papel
fundamental en su progresión, sobre todo en la miopía magna (Cárdenas et al., 2023).
La miopía se clasifica en miopía simple, que suele iniciar en la adolescencia y se estabiliza al final
de la segunda década con valores inferiores a –6 dioptrías, y miopía magna, que aparece antes de los
10 años, progresa hasta los 25–30 años y se asocia a cambios degenerativos en estructuras oculares
(Cárdenas et al., 2023).
Diversos factores modificables influyen en su prevalencia, como el uso excesivo de pantallas, la
escasa exposición a luz natural, la lectura a corta distancia y la carga educativa. Entre los factores no
modificables, la predisposición genética es determinante: tener al menos un progenitor miope
incrementa significativamente el riesgo (Yu et al., 2023).
Los cambios en el estilo de vida, como la digitalización temprana, la menor actividad física y el
incremento del tiempo en espacios cerrados acentuados durante el confinamiento por COVID-19
contribuyen al aumento de la miopía infantil (Williams & Hammond, 2025).
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La miopía resulta de la interacción entre factores ambientales y genéticos. Por ello, abordarla desde
múltiples frentes es esencial. Una estrategia integral incluye promover actividades al aire libre, educar
en higiene visual, ajustar hábitos de lectura y realizar pausas durante tareas de cerca, junto con terapias
correctivas y acciones de concienciación (Martínez-Albert et al., 2023; Tariq et al., 2023).
Asimismo, las intervenciones farmacológicas y ópticas como atropina de baja concentración,
ortoqueratología y lentes con desenfoque periférico o bifocales han demostrado eficacia para ralentizar
su progresión (Saxena et al., 2023; García & Kim, 2023). A pesar de la evidencia disponible, la
implementación de estas estrategias sigue siendo limitada y poco articulada, lo que dificulta contener
el incremento de la miopía infantil, motivo por el cual se justifica la necesidad de realizar una revisión
narrativa que sintetice la información actual y oriente intervenciones más integrales.
2. Metodología
La presente investigación se desarrolló mediante una revisión orientada a sintetizar la evidencia
reciente sobre el control y la prevención de la miopía infantil desde un enfoque multifactorial. Este tipo
de revisión permite integrar hallazgos provenientes de estudios heterogéneos, incluyendo
investigaciones observacionales, ensayos clínicos, revisiones sistemáticas, guías de práctica clínica y
reportes institucionales con el propósito de comprender de manera amplia los factores de riesgo, las
intervenciones disponibles y las recomendaciones actuales para su abordaje.
Se consultaron bases de datos científicas de amplio reconocimiento en ciencias de la salud, entre
ellas SciELO, PubMed Central (PMC) y Google Scholar. Asimismo, se incluyeron documentos emitidos
por organismos internacionales como el International Myopia Institute (IMI) y la Organización
Mundial de la Salud (OMS), debido a su relevancia y autoridad en el estudio de la miopía infantil.
Para la búsqueda se emplearon términos en inglés y español relacionados con el tema, como: myopia,
childhood myopia, risk factors, myopia control, orthokeratology, atropine, peripheral defocus lenses, screen time,
outdoor activity. En la Tabla 1 se detallan los criterios de inclusión y exclusión considerados para la
selección de los estudios analizados.
Tabla 1
Criterios de inclusión y exclusión
Criterios de inclusión Criterios de exclusión
• Población infantil: 0–18 años.
• Publicaciones entre 2017–2025.
•
Estudios con metodología clara: ensayos clínicos,
estudios de cohorte, estudios longitudinales, revisiones
sistemáticas y metaanálisis.
• Estudios relacionados con factores de riesgo y estrategias
de control ópticas, farmacológicas y conductuales.
• Idiomas: inglés y español.
• Estudios realizados exclusivamente en adultos.
• Investigaciones no relacionadas
a prevención y
control de miopía infantil.
• Cartas al editor, editoriales, opiniones y reportes sin
metodología.
• Duplicados o con información insuficiente.
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La selección de la literatura se realizó mediante lectura y análisis cualitativo, organizando la
información en categorías temáticas para identificar factores de riesgo, eficacia de las intervenciones y
recomendaciones actuales. Los hallazgos fueron sistematizados en tablas que permitieron estructurar
los resultados en torno a factores de riesgo, intervenciones basadas en evidencia y recomendaciones
multifactoriales. Dado que esta revisión se fundamentó exclusivamente en literatura secundaria, no se
requirió aprobación ética, manteniéndose en todo momento la integridad científica mediante el uso
adecuado de fuentes, citas actualizadas y presentación fiel de los datos revisados.
3. Resultados
La Tabla 2 identifica un conjunto de factores genéticos, ambientales, conductuales y escolares que
influyen significativamente en el desarrollo y progresión de la miopía infantil. Los estudios citados
muestran que la miopía es una condición multifactorial, donde la interacción entre predisposición
hereditaria y estilos de vida modernos desempeña un papel determinante.
Tabla 2
Factores de riesgo de miopía infantil
Tipo de factor Detalle / Descripción Evidencia / Estudio Referencia Impacto en miopía
Genético
Padres miopes aumentan
probabilidad de que el niño
desarrolle miopía (1 padre
miope = riesgo x2; 2 padres
miopes = riesgo x5–6).
Estudios longitudinales
muestran fuerte asociación
hereditaria.
Wolffsohn et
al. (2021)
Mayor riesgo de aparición
temprana y progresión más
rápida.
Baja
exposición a
luz natural
Niños que pasan <2 horas al
aire libre muestran mayor
incidencia de miopía.
Estudio prospectivo muestra
que más tiempo al aire libre
reduce progresión de la
miopía.
Gupta et al.
(2021)
Incrementa riesgo de aparición
y progresión por menor
estimulación luminosa.
Actividad
prolongada en
visión cercana
Lectura prolongada, uso de
pantallas, tarea cercana sin
pausas.
Asociado a mayor riesgo de
miopía y crecimiento axial
acelerado.
Wu et al.
(2018)
Incremento de la fatiga visual y
aceleración del desarrollo
miópico.
Uso excesivo
de pantallas
Más de 2–3 h al día de pantallas
recreativas.
Revisiones sistemáticas y
estudios COVID-
19 muestran
incremento significativo de
progresión.
Lanca & Saw
(2020)
Mayor probabilidad de
aparición y progresión anual.
Factores
escolares/
presión
académica
Alta carga académica, lectura
intensiva, poca actividad
exterior en horario escolar.
Observado en estudios con
escolares asiáticos y europeos.
Zhang et al.
(2023)
Elevado riesgo poblacional de
miopía temprana.
Edad
temprana de
diagnóstico
Niños diagnosticados antes de
los 8–
9 años tienden a
progresar más rápido.
Directrices IMI indican que
inicio temprano está asociado
con mayor longitud axial final.
Bullimore et
al. (2025)
Mayor riesgo de miopía alta en
adolescencia.
Crecimiento
axial acelerado
Longitud axial mayor a la
media para la edad.
Marcador estructural clave en
progresión miópica.
Walline et al.
(2020)
Riesgo elevado de progresión
continua.
Ambiente
Urbano
Niños en áreas urbanas tienen
más riesgo que en zonas
rurales.
Estudios recientes asocian
urbanización con menor
exposición exterior y más
tareas cercanas.
IMI (2025)
Mayor incidencia y progresión
debido a cambios en estilo de
vida.
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En el ámbito genético, la presencia de uno o ambos padres miopes incrementa de forma significativa
la probabilidad de que el niño desarrolle miopía. La evidencia muestra una relación hereditaria sólida:
un padre miope duplica el riesgo, mientras que dos padres lo multiplican entre cinco y seis veces. Este
antecedente se asocia con un inicio más temprano y una progresión más acelerada.
En cuanto a los factores ambientales, destaca la baja exposición a la luz natural, especialmente en
niños que pasan menos de dos horas al aire libre. La insuficiente estimulación luminosa se considera
uno de los determinantes modificables más relevantes durante la infancia.
Los factores conductuales, como la actividad prolongada en visión cercana y el uso excesivo de
pantallas, se vinculan con mayor crecimiento axial y fatiga visual. Periodos extensos de lectura o uso
de dispositivos sin pausas generan un esfuerzo acomodativo sostenido que favorece el avance miópico.
Asimismo, el uso recreativo de pantallas por más de 2–3 horas al día se ha asociado con una progresión
anual más elevada, especialmente en estudios realizados durante y después del confinamiento por
COVID-19.
También se incluyen los factores relacionados con el entorno académico. Una elevada presión
escolar, caracterizada por cargas intensivas de lectura y escasa actividad exterior, se asocia con
mayores tasas de miopía temprana, especialmente en contextos urbanos y en sistemas educativos con
altas exigencias académicas.
En el área clínica, la edad temprana de diagnóstico constituye un predictor importante de
progresión. Los niños diagnosticados antes de los 8–9 años presentan mayor probabilidad de
desarrollar miopía alta en la adolescencia, debido al prolongado periodo de crecimiento ocular. De
forma complementaria, el crecimiento axial acelerado se reconoce como un marcador estructural clave
que indica un riesgo continuo de progresión.
Finalmente, el entorno urbano ha sido identificado como un factor asociado con mayor incidencia
y avance de la miopía. Este ambiente suele combinar menor tiempo al aire libre, mayores demandas
académicas y una mayor exposición a actividades de visión cercana, generando un perfil de riesgo
superior al observado en áreas rurales.
La Tabla 3 sintetiza las principales estrategias farmacológicas, ópticas, ambientales y conductuales
utilizadas para prevenir la aparición de la miopía y frenar su progresión en la población infantil. La
evidencia indica que no existe una única intervención superior, sino que los mejores resultados se
obtienen mediante combinaciones adaptadas a la edad, al ritmo de progresión y al estilo de vida del niño.
Tabla 3
Intervenciones para la prevención y control de la miopía
Tipo de intervención Descripción Evidencia / Estudio Referencia Eficacia / Observación
Aumento del tiempo
al aire libre
Incremento sistemático del
tiempo bajo luz natural en
escuelas y hogares.
Se muestra que ≥90
min/día reduce incidencia
y enlentece progresión.
Xiong et al.
(2017),
Wu et al.
(2018)
riesgo de inicio de miopía (30–
50%). Más eficaz en prevención
que en control de progresión.
Atropina baja
concentración (0.01–
0.05%)
Uso de colirios diarios en
concentraciones bajas.
LAMP Study
(I, II, III)
demuestra mejor eficacia
con 0.05% que con 0.01%.
Zhang et al.
(2024)
hasta ~50–
balance eficacia/seguridad.
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Ortoqueratología
(Ortho-K)
Lentes rígidos nocturnos
que generan defocus
periférico.
Meta-
análisis muestra
reducción significativa de
elongación axial. Estudios
2019–
2023 confirman la
eficacia.
Tang et al.
(2023)
Reducción de elongación axial
~0.25–
minimizar riesgo de queratitis.
Lentes de contacto
blandos de diseño
miópico (MiSight /
Multifocales)
Lentes de contacto diarios
con anillos de defocus
periférico.
Ensayo MiSight reporta
eficacia sostenida en 3
años; nuevos análisis de
seguimiento después de
suspensión.
Chamberlain
et al. (2019)
Reducción de progresión ~50–
tolerancia.
Gafas DIMS
(MiyoSmart)
Lentes con múltiples
segmentos que inducen
defocus periférico.
Ensayo clínico doble ciego
muestra eficacia sostenida
durante 2–6 años.
Lam et al.
(2020)
Reducción de progresión 50–
que no usan lentes de contacto.
Gafas HAL / SAL
(defocus asférico
altamente asimétrico –
Stellest)
Lentes con tecnología
H.A.L.T. de defocus
asférico.
Ensayo clínico publicado
en 2021 demuestra eficacia
comparable a DIMS.
Bao et al.
(2022)
progresión ~67% y reducción de
elongación axial ~60%.
Intervenciones
conductuales: control
del trabajo de cerca
Pausas cada 30–
40 min,
distancia de lectura >30–40
cm, reducción de “tiempo
en pantalla”.
Revisión sistemática 2020–
2023 confirma relación
entre near-work intensivo
y mayor progresión.
Lanca & Saw
(2020),
Dutheil et al.
(2023)
efectiva cuando se combina con
aumento del tiempo al aire libre.
implementación.
Intervenciones
híbridas (combinadas)
Atropina + Ortho-K,
Ortho-K + outdoor, etc.
Estudios recientes evalúan
sinergias prometedoras (p.
ej., Ortho-
K + 0.01%
atropina).
Kinoshita et al.
(2020)
plazo.
El aumento del tiempo al aire libre se reconoce como una de las medidas preventivas más
consistentes. La evidencia muestra que dedicar 90 minutos o más diarios bajo luz natural reduce de
forma significativa la incidencia de miopía, con impactos que oscilan entre el 30% y el 50%. Su efecto
es más notable en la prevención del inicio que en el control de la progresión, lo que la convierte en una
intervención fundamental en entornos escolares y familiares.
En cuanto a las intervenciones farmacológicas, la atropina en bajas concentraciones (0.01–0.05%) ha
demostrado una elevada eficacia. Los estudios del programa LAMP indican que la concentración de
0.05% ofrece mejores resultados que la de 0.01%, con reducciones de hasta 50–67% en la progresión
refractiva y en la elongación axial. Este balance entre eficacia y seguridad la posiciona como una de las
opciones más utilizadas en el control de la miopía.
Dentro de las intervenciones ópticas, la ortoqueratología (Ortho-K) ha mostrado reducciones
significativas en la elongación axial, con disminuciones aproximadas de 0.25 a 0.35 mm en dos años.
De manera similar, los lentes de contacto blandos de diseño miópico, como MiSight o lentes
multifocales, presentan eficacias entre el 50% y 60%, con buena tolerancia en población escolar. Las
gafas DIMS (MiyoSmart) y HAL/SAL (Stellest) también destacan por su desempeño, con reducciones
entre el 50% y 67%, constituyendo alternativas accesibles y no invasivas para niños que requieren un
manejo continuo sin recurrir a lentes de contacto.
En relación con las intervenciones conductuales, se subraya la importancia del control del trabajo
en visión cercana mediante pausas regulares, distancias adecuadas de lectura y reducción del tiempo
frente a pantallas. Aunque su efecto aislado es moderado, su eficacia aumenta al combinarse con otras
estrategias, especialmente con el incremento de actividades al aire libre.
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Finalmente, las intervenciones combinadas representan un campo en expansión. Estudios recientes
sugieren beneficios potencialmente superiores al utilizar terapias de manera conjunta; sin embargo, la
evidencia longitudinal aún es limitada para establecer conclusiones definitivas.
La Tabla 4 presenta un conjunto de recomendaciones organizadas en áreas clave, que abarcan
factores ambientales, hábitos visuales, uso de dispositivos electrónicos, corrección óptica,
tratamientos clínicos y monitoreo especializado. Cada una se fundamenta en evidencia científica que
respalda su contribución tanto a la reducción del riesgo de aparición de miopía como al control de
su progresión.
Tabla 4
Recomendaciones multifactoriales para prevención y control de la miopía infantil
Área de
intervención
Estrategia Evidencia Referencia Resultado esperado / Beneficios
Exposición
ambiental
Incrementar tiempo
al aire libre (≥2
horas/día).
La mayor exposición a luz natural
reduce el riesgo de aparición de
miopía y disminuye la progresión.
Estudios longitudinales han
demostrado hasta 50% de reducción
del riesgo.
IMI (2025),
OMS (2015)
Reducción en la incidencia de miopía;
ralentización de su progresión; mejora
del bienestar general.
Higiene visual
Regla 20-20-20
(cada 20 min,
descansar 20 seg
mirando a 20 pies).
Disminuye la fatiga visual y reduce el
estímulo acomodativo prolongado
que favorece el avance de la miopía.
AAO (2025).
Disminución del riesgo de desarrollo
temprano de miopía y de progresión
acelerada.
Uso de
dispositivos
electrónicos
Limitar el uso
excesivo de
pantallas (máx. 1–2
horas
recreativas/día).
Estudios muestran asociación entre
tiempo prolongado en visión cercana
digital y mayor riesgo de miopía y
progresión más rápida.
OMS (2015),
IMI (2025)
Ralentización significativa del
crecimiento axial del ojo y de los
aumentos dioptricos anuales.
Corrección
óptica
especializada
Uso de lentes
oftálmicos de
desenfoque
periférico o lentes
bifocales
progresivos para
control de miopía.
Ensayos clínicos han mostrado
reducción de la progresión de 50% a
60%.
IMI (2025)
Control efectivo del avance de la
miopía; mantenimiento de la calidad
visual durante el día.
Lentes de
contacto
terapéuticos
Lentes de contacto
blandos de control
de miopía (MiSight)
o lentes orto-k.
MiSight demuestra un 59% menos
progresión refractiva; Orto-k reduce
el crecimiento axial en 40–60%.
IMI (2025)
Control eficiente del crecimiento axial
con pocos efectos adversos; estrategia
combinable con lentes especializados.
Tratamiento
farmacológico
Uso de atropina en
bajas
concentraciones
(0.01%–0.05%).
Meta-
análisis muestran reducción
del avance de la miopía entre 49% y
60%.
IMI (2025)
Control eficiente del crecimiento axial
con pocos efectos adversos; estrategia
combinable con lentes especializados.
Monitoreo
clínico
Exámenes visuales
anuales o
semestrales en
niños con factores
de riesgo.
La detección temprana permite
intervenir antes del rápido
crecimiento axial, reduciendo la
progresión.
AAO (2025)
Diagnóstico precoz; mejor pronóstico
visual; menor riesgo de miopía alta.
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Desde la perspectiva ambiental, se recomienda incrementar el tiempo al aire libre por un mínimo
de dos horas diarias. La evidencia indica que una mayor exposición a la luz natural reduce de forma
significativa la incidencia de miopía y puede disminuir su progresión hasta en un 50%. Además de los
beneficios visuales, esta medida contribuye al bienestar general del niño.
En relación con los hábitos visuales, la regla 20-20-20 se propone para disminuir la fatiga ocular
asociada a actividades prolongadas en visión cercana. Esta estrategia reduce el esfuerzo acomodativo
sostenido, lo que se vincula con menor riesgo de inicio temprano de la miopía y un control más
adecuado de su avance.
El control del uso de dispositivos electrónicos constituye otra medida relevante. Limitar el tiempo
frente a pantallas a un máximo de una o dos horas recreativas al día disminuye la exposición
prolongada en visión cercana digital, un factor relacionado con mayor riesgo de miopía y una
progresión más rápida. La literatura señala que esta práctica puede contribuir a reducir el crecimiento
axial y los incrementos dioptricos anuales.
En el ámbito de la corrección óptica, se destaca el uso de lentes oftálmicos especializados, como los
diseños de desenfoque periférico o los lentes progresivos. Los ensayos clínicos reportan reducciones
de la progresión entre el 50% y 60%, consolidándose como alternativas eficaces para un control
sostenido. De manera complementaria, los lentes de contacto terapéuticos, como MiSight o la
ortoqueratología, han demostrado beneficios significativos, con reducciones del crecimiento axial entre
el 40% y 60%.
El tratamiento farmacológico con atropina en bajas concentraciones cuenta con el respaldo de
diversos meta-análisis que reportan reducciones cercanas al 50–60% en la progresión de la miopía. Este
abordaje se considera seguro, bien tolerado y compatible con intervenciones ópticas, lo que permite
potenciar el control del crecimiento axial cuando se utiliza de forma combinada.
Finalmente, se destaca la importancia del monitoreo clínico periódico, especialmente en niños con
factores de riesgo. La detección temprana permite intervenir antes de que ocurra un crecimiento axial
acelerado, favoreciendo un mejor pronóstico visual y disminuyendo la probabilidad de desarrollar
miopía alta en etapas posteriores.
La evidencia científica más sólida para el control de la miopía infantil proviene de ensayos clínicos
y metaanálisis, especialmente los que evalúan atropina en bajas concentraciones y lentes con
desenfoque periférico u ortoqueratología, los cuales logran disminuir la progresión entre un 50% y
67%. Las estrategias ambientales y conductuales como aumentar el tiempo al aire libre o regular el uso
de pantallas ofrecen una eficacia moderada, pero resultan especialmente útiles en la prevención del
inicio de la miopía (reducción del riesgo entre 30% y 50%). Las terapias combinadas presentan
resultados prometedores, aunque aún requieren más estudios a largo plazo.
4. Discusión
Los resultados de esta revisión reafirman el carácter multifactorial de la miopía infantil y se alinean
con la evidencia teórica disponible. Los hallazgos relacionados con los factores genéticos concuerdan
con lo reportado en la literatura, donde se señala que la presencia de uno o ambos padres miopes
incrementa significativamente la probabilidad de que el niño desarrolle miopía y presente una
progresión acelerada (IMI, 2025). Este componente hereditario, ampliamente descrito en el marco
teórico, constituye un predictor sólido del inicio temprano y respalda la necesidad de establecer
controles visuales más estrictos en población pediátrica con antecedentes familiares.
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En el ámbito ambiental, los resultados muestran que la baja exposición a la luz natural constituye
uno de los factores modificables más determinantes en el desarrollo y la progresión de la miopía
infantil. La evidencia revisada indica que los niños que pasan menos de dos horas al aire libre
presentan una mayor incidencia y una progresión más acelerada de la miopía, debido a la insuficiente
estimulación luminosa y su impacto sobre la elongación axial del globo ocular (Gupta et al., 2021; Wu
et al., 2018). Estos hallazgos refuerzan la importancia de la luz natural como moduladora del
crecimiento ocular, un efecto que no puede ser replicado por la iluminación artificial interior.
Otra coincidencia significativa entre teoría y resultados se observa en los factores conductuales.
Tanto la literatura teórica como los estudios analizados señalan que el uso excesivo de pantallas y las
actividades cercanas prolongadas incrementan la demanda acomodativa y pueden acelerar la
progresión de la miopía. La evidencia revisada, especialmente en el contexto de la pandemia por
COVID-19, demuestra que el aumento del tiempo frente a dispositivos digitales se asoció con mayores
tasas de avance miópico (Lanca & Saw, 2020; Valbuena & Arroyo, 2025). Este paralelismo refuerza la
influencia directa de los estilos de vida sobre el comportamiento refractivo.
Asimismo, los resultados relacionados con factores escolares y la urbanización se articulan con lo
expuesto en la base teórica del documento. La presión académica elevada, la lectura intensiva y la escasa
actividad al aire libre durante la jornada escolar se vinculan con mayor prevalencia de miopía temprana,
lo cual coincide con la evidencia reportada en poblaciones urbanas y sistemas educativos con alta carga
de trabajo visual (Zhang et al., 2023; IMI, 2025). Estos hallazgos reafirman que los entornos escolares
constituyen un espacio clave para la implementación de estrategias preventivas estructuradas.
En cuanto a las intervenciones terapéuticas y preventivas, los resultados muestran una sólida
coherencia con la evidencia teórica. Las intervenciones ópticas, como las gafas de desenfoque periférico
DIMS y Stellest, reportaron reducciones entre el 50% y 67% en la progresión miópica, lo que coincide
con los estudios clínicos incluidos (Lam et al., 2020; Bao et al., 2022). De manera similar, los lentes de
contacto MiSight demostraron reducciones sostenidas en la progresión refractiva a lo largo del tiempo
(Chamberlain et al., 2019), lo que confirma la efectividad.
La intervención farmacológica mediante atropina en bajas concentraciones, particularmente al
0.05%, también mostró una eficacia superior, consistente con los hallazgos del LAMP Study (Zhang et
al., 2024). Estos resultados respaldan que la atropina constituye una de las estrategias más efectivas,
con un perfil de seguridad adecuado para su uso prolongado.
Asimismo, las intervenciones combinadas, como ortoqueratología con atropina al 0.01%, mostraron
efectos prometedores en el control de la elongación axial, hallazgo consistente con el ensayo clínico
presentado por Kinoshita et al. (2020). Sin embargo, tanto la teoría como la evidencia revisada coinciden
en que aún se requieren estudios longitudinales que permitan determinar su eficacia a largo plazo.
Finalmente, los hallazgos también coinciden con la postura teórica de que las intervenciones
conductuales, como la regla 20-20-20 y la regulación del tiempo de pantalla, tienen un efecto moderado
cuando se aplican de manera aislada, pero adquieren mayor impacto cuando se integran a estrategias
ópticas, farmacológicas y ambientales (Dutheil et al., 2023). Esto refuerza que el control de la miopía
debe abordarse mediante un enfoque multifactorial e integrado.
Limitaciones
Esta revisión narrativa presenta varias limitaciones. Primero, al no ser una revisión sistemática, existe
riesgo de sesgo en la selección de estudios y en la cobertura de la literatura disponible. Además, la
heterogeneidad metodológica de las investigaciones incluidas dificulta comparaciones directas entre
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intervenciones. La revisión se basa exclusivamente en fuentes secundarias, por lo que no es posible
evaluar la calidad metodológica de los estudios originales más allá de lo reportado. Algunas
intervenciones recientes cuentan con evidencia limitada o con seguimientos cortos, lo que restringe
conclusiones firmes sobre su efectividad a largo plazo. Finalmente, debido a la rápida evolución en el
campo del control miópico, es posible que estudios publicados después del periodo de búsqueda no
hayan sido incorporados.
5. Conclusiones
La miopía infantil es una condición multifactorial en la que interactúan la predisposición genética con
factores ambientales y conductuales. La presencia de antecedentes familiares, junto con la exposición
prolongada a actividades de visión cercana, el uso intensivo de dispositivos electrónicos y la escasa
exposición a la luz natural, incrementan tanto el riesgo de aparición como la velocidad de progresión
de la miopía, confirmando su origen multifactorial. Estos hallazgos resaltan que la miopía no responde
a un único determinante, sino a la interacción continua entre factores biológicos y hábitos visuales
propios de los entornos escolares y urbanos.
Las estrategias disponibles han demostrado eficacia en el control de la miopía. Las intervenciones
ópticas como las gafas de desenfoque periférico, los lentes de contacto terapéuticos y la
ortoqueratología, así como la atropina en bajas concentraciones, presentan resultados favorables en la
reducción de la progresión. Las medidas conductuales como regular el tiempo frente a pantallas y
promover pausas visuales aportan beneficios adicionales, especialmente cuando se aplican junto con
intervenciones ópticas o farmacológicas.
El control de la miopía infantil requiere un enfoque integral que incluya hábitos visuales saludables,
mayor tiempo al aire libre, regulación del uso de dispositivos electrónicos y controles oftalmológicos
periódicos. Cuando estas acciones se combinan con correcciones ópticas especializadas y, cuando es
necesario, tratamiento farmacológico, se logra un control más efectivo y sostenido. La implementación
coordinada de estas estrategias en contextos familiares, escolares y clínicos es fundamental para
reducir la incidencia, frenar la progresión y prevenir las complicaciones visuales a largo plazo.
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Transparencia
Conflicto de interés
Los autores declaran que no existen conflictos de interés de naturaleza alguna como parte de la
presente investigación.
Fuente de financiamiento
Los autores financiaron completamente la investigación.
Contribución de autoría
Dayana Pauled Rodríguez Cevallos: Conceptualización, metodología, validación, análisis formal,
investigación, redacción - preparación del borrador original, redacción - revisión y edición,
financiamiento, administración del proyecto, recursos, supervisión.
María Fernanda Sotalin Torres: Conceptualización, software, validación, análisis formal, investigación,
gestión de datos, visualización, redacción - preparación del borrador original, redacción - revisión y
edición, financiamiento, supervisión.
Los autores contribuyeron activamente en el análisis de los resultados, revisión y aprobación del
manuscrito final.